Nido de las palabras

El fin del cliché de “la damisela en apuros”

A lo largo de la historia, no sólo podemos hablar de cambios en la sociedad respecto a las mujeres, sino también de su presencia (y ausencia) en la literatura.
miércoles, 18 de marzo de 2020 · 23:03

Las mujeres en la literatura dinámica

En el mes de la mujer, sin duda, nos ponemos a pensar en profundidad sobre las cartas que yacen sobre la mesa, en cuanto a este tema respecta. El rol de las mujeres en la literatura, por ejemplo, da mucho de qué hablar. 

Desde el papel de mujeres escritoras y su presencia en las industrias editoriales hasta los personajes femeninos presentes en numerosas novelas, los libros y el feminismo, presentan una unión más que notable.

¿Qué papel juegan las mujeres de hoy en la industria editorial? ¿Qué tipo de personajes femeninos solemos ver en la literatura juvenil de hoy? ¿Cómo llega el feminismo a las páginas de los libros y qué peso tiene en dicho ámbito? 

Sin duda tenemos mucho que debatir, ¿no?

Las mujeres en el mercado editorial 

El hecho de que el porcentaje de mujeres escritoras es cada vez mayor, es una observación pertinente y que vale la pena seguir ilustrando. Los números de la industria editorial actual son contundentes; sí, aunque hay mucho más que rescatar de esta realidad además de estadísticas. 

Las escritoras de hoy hacen presencia en el mundo online de una manera formidable. Debaten, se quejan, critican, difunden y son, en su mayor parte, influencers de mucho más que libros.

La figura de quien escribe ha cambiado con las nuevas tecnologías, y los escritores ya no son entes aislados que jamás llegamos a conocer más allá de sus biografías. Hoy podemos contactarlos con facilidad a través de las redes sociales y, por consiguiente, su influencia en sus audiencias es mucho mayor. Sus tweets, publicaciones y mensajes online tiene peso, y son mensajes que son escuchados por las masas, por fans y seguidores y diversos usuarios. 

Las mujeres en la industria editorial de hoy son modelos a seguir, son figuras prominentes que realizan cambios y se alzan entre las masas. Mujeres que tienen algo que decir y lo hacen por diversos medios.

Además, podemos hablar de mujeres difusoras de la lectura. Bloggers¸ booktubers y bookstagrammers (lee mi guía a la movida juvenil literaria aquí) son también influencers literarios. Aunque sus audiencias no son tan grandes como las de una escritora, sin duda poseen una voz y un rol vital en la literatura moderna. No sólo eso, sino que su papel es monumental en cuanto a crear redes y comunidades online que trascienden fronteras. 

Mensajes, cambios, quejas y vínculos… todos creados por difusoras de la lectura que no tienen límites en su alcance.

Las mujeres que encontramos en los libros 

Por mucho tiempo existieron quejas en torno al papel de las mujeres en la literatura. Los personajes que encontrábamos en las páginas de los libros solían tener ciertas características con las que muchos no estamos de acuerdo en el día de hoy. Aunque estas novelas eran escritas por hombres en su mayor parte, generaron numerosas quejas.

Los cambios más drásticos en la literatura actual comenzaron con el fin del cliché de “la damisela en apuros”. Ese personaje femenino secundario, que sólo existía como interés amoroso del protagonista masculino, comenzó a ser criticado; ésas mujeres ficticias sin desarrollo como personajes, sin ser tratadas como seres humanos, igual de dignos en la historia que el hombre. 

Estas mujeres que siempre debían ser rescatadas por un hombre ideal comenzaron a desaparecer de los libros. En cambio, fueron reemplazadas por lo que hoy conocemos como “personajes femeninos fuertes”.

¿Qué significa esto exactamente? Al principio, comenzamos a llamar “personajes femeninos fuertes” a aquellas mujeres ficticias que poseían “características típicamente masculinas” o lo que sea que eso signifique en los paradigmas sociales tradicionales. Entonces, “fuerte” comenzó a significar “cercana a lo masculino”, mujeres que se distanciaban de las características “femeninas” que las habían caracterizado literariamente por siglos. La negación de “lo femenino” se volvió el sinónimo de “fuerte”, como si la “masculinidad” fuera lo único que podía salvar a las mujeres en la literatura.

Por suerte, hoy hemos logrado una inclusión mucho más diversa de la representación de las mujeres en los libros. Diversidad étnica y en cuanto a la comunidad LGBTQ+ respecta (lee mi nota sobre la literatura diversa aquí), por supuesto, pero también la difusión de lo que puede llegar a significar el término “protagonista femenina fuerte”. 

Existen distintas definiciones que podemos aplicar, distintas mujeres que podemos retratar como tales. Ya no nos limitamos a la simple, y un tanto problemática idea de que “fuerte” se atribuye a las características “masculinas” de un personaje, sino que entendemos la fuerza en su totalidad. 

Los personajes femeninos de hoy son diversos, así como las realidades femeninas actuales. 

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