Cuarentena estricta

Veterinario notificado por abrir su local

Un veterinario de Cipolletti recibió un llamado de atención del municipio por seguir atendiendo luego de que el intendente endureciera las medidas del aislamiento.
sábado, 25 de abril de 2020 · 18:54

Las veterinarias de la ciudad de Cipolletti desde el pasado jueves solo pueden atender urgencias, y la venta de alimento la deben realizar mediante entrega a domicilio, de no cumplirse estas disposiciones, los profesionales deberán enfrentar multas que van desde 50 hasta 150 mil pesos.

Esta decisión es cuestionada, no solo por los propios veterinarios sino también por quienes necesitan el servicio. ¿Quién puede determinar qué es una urgencia o una emergencia y quién no?. Por ejemplo, hay cirugías programadas de extracciones de tumores que de esperar una semana tal vez se conviertan en una emergencia, un tratamiento de moquillo, o de parvovirus no puede interrumpirse y hasta requieren internación, la venta de medicamentos, aplicación de antibióticos para evitar infecciones y muchos casos más no deberían suspenderse.

Los locales ya venían cumpliendo las medidas sanitarias, como la atención con turnos, el distanciamiento entre personas, la higiene en el interior y cerrando en el horario estipulado.

El veterinario Sergio Gómez luego de cuestionar las estrictas medidas que afectan la atención veterinaria, en una ciudad bloqueada para contener el avance del coronavirus (con 11 casos informados de manera oficial), hizo pública en sus redes este sábado una situación vivida por atender una perra. Su dueño pudo cruzar el puente de Neuquén a Cipolletti con la constancia que el propio veterinario le había firmado donde certificaba que la mascota tenía una cirugía programada, pero Gómez recibió la visita de los inspectores municipales y fue notificado ya que lo que estaba haciendo no era considerado una urgencia, algo que resulta ilógico, teniendo en cuenta que un inspector municipal no estudió cinco años para determinar la gravedad o no del caso.

Este panorama lo planteó también otra veterinaria, que expresó su malestar porque tenía cirugías programadas y tratamientos que no pueden suspenderse, además sostuvo que no puede de un día para otro organizarse para ofrecer la venta de alimento por delivery.

Pero no termina el problema allí, todo se relaciona porque son muchos los perros callejeros que son atendidos a diario por diferentes cuestiones médicas y ahora ese problema se traslada a los rescatistas que ya no podrán contar con las veterinarias abiertas.

A esto se le suma que en Cipolletti quienes asisten a los callejeros no cuentan ahora con permisos ya que luego de la renuncia del director de Zoonosis quedaron sin validez.

El panorama no es muy alentador, veterinarias cerradas, inspectores al acecho de los profesionales, falta de acompañamiento para seguir ayudando a tantos callejeros, y como si fuera poco sin castraciones (cirugías que ahora se estaban haciendo de manera particular). Todos estos temas parece que no se analizaron con seriedad ni por el intendente (mucho menos por la gobernadora) y a ningún funcionario, al parecer, se le ocurrió plantear este tema, que implica a la superpoblación canina, que también es un problema de salud pública.  

 

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