Factores

Perros "agresivos" ¿nacen o se hacen?

Estudios demuestran que la raza influye, pero en realidad es la educación que recibe lo que define su comportamiento.
viernes, 24 de julio de 2020 · 00:00

Alguna vez hemos escuchado decir que hay razas más peligrosas que otras, o esa antipática expresión de “perros potencialmente peligrosos “, también conocidos como PPT. Pero lo cierto es que el animal responde a la forma de educación que recibe de sus cuidadores.

Los factores internos son aquellos con los que el animal nace o que se deben a cambios que se manifiestan en su cuerpo a lo largo de su vida. Los genéticos están dentro de este grupo y son aquellos que suele decirse que son propios de la raza, como por ejemplo los pitbulls, rottweilers, doberman, etc.

Lo que pasa,  es que hay animales que por sus características genéticas, son más propensos a demostrar una mayor agresividad. También los factores hormonales relacionadas con la actividad sexual (testosterona y progesterona) y las glándulas tiroideas, que si sufren alguna alteración, pueden provocar cambios en su comportamiento, y por ende, agresividad.

En los perros mayores, enfermedades frecuentes como artritis o artrosis que producen dolor en las articulaciones, pueden provocar agresividad ante la cercanía de algún humano. Además, cuando el perro envejece y pierde la vista y el olfato, necesitan volverse agresivos para defenderse de algo que no pueden identificar, puede ser un ataque o simplemente un gesto para acariciarlo o darle de comer.

Los machos castrados son proclives a ser más agresivos que las hembras, aunque no hay diferencia entre castrados y enteros.

La educación es fundamental para formar el comportamiento del animal. Aunque los perros pueden aprender a lo largo de toda su vida, lo ideal es comenzar a enseñarles cuando son cachorros, como lo hacemos con nuestras crías. Un  “NO”  firme, ante algo que no queremos que repita, es muy importante. Debe tener en claro quién es el que manda, quién es el líder de la manada, jerarquías que ellos respetan. Y además, no humanizarlos, es un gran error que muchos cometen en su afán de demostrar cuánto los quieren.

Hay estudios que demuestran que un 40 % de las agresiones por dominancia, se debe a dueños poco autoritarios, que nunca han realizado entrenamientos básicos de obediencia.

Pero cuidado, tener autoridad no significa educar con métodos negativos, ya que el castigo genera miedo e inseguridad y esto puede provocar agresividad ante situaciones que los pongan nerviosos con extraños o con miembros de la misma familia.

La sociabilización desde cachorro también es importante, como la edad de su cuidador. Es más probable que un perro demuestre agresividad si su cuidador tiene menos de 25 años.

Las hembras suelen sufrir lo que se conoce como agresividad maternal, que se manifiesta cuando creen que sus crías corren peligro.

Pero lo cierto es que ésta alteración de comportamiento se da en gran parte a la educación recibida.

Lo correcto no es atribuir todo a una sola causa, se trata de una combinación de factores.

Si el animal muestra rastro de agresividad que no podemos controlar con educación, tendremos que hacer una consulta con un médico veterinario para que descarte cualquier causa física que la provoque.

Lo cierto es que la mayoría de los perros de compañía responden con obediencia a las órdenes que se le imparte, si van acompañadas de una caricia y un gesto de aceptación de su animal humano.

No olvidemos, que aunque algunos jueces piensen lo contrario, los animales son seres sintientes y por lo tanto perciben el dolor, el abandono, el maltrato,  la explotación, el sufrimiento, el hambre, el frío y también el amor.

 

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