MANO A MANO CON ELEONORA CASSANO

Por prejuicio, en el interior del país, hay pocos bailarines de ballet

La reconocida bailarina reconoció que el sur "está en una explosión del arte". Mirá la nota.
viernes, 28 de junio de 2019 · 22:30

Eleonora Cassano es reconocida en todo el mundo por su impecable baile clásico y por haber sido compañera durante 20 años del reconocido bailarín Julio Bocca. Aún se muestra impecable en el escenario a pesar de su despedida, de la danza clásica, allá por diciembre de 2012.

Cassano, a sus 54 años, mantiene intactas sus técnicas de danzas y visitó la ciudad de Neuquén para dictar clases magistrales en el Instituto Superior de Danzas RELEVÉ de la directora Nancy Fuentealba. A horas de aterrizar en la capital neuquina, la bailarina visitó los estudios de 24/7 canal de noticias y en el magazine Qué te puedo contar. Allí repasó su carrera artística, su paso por el Bailando por un Sueño (2014) y su presente como maestra de danzas.

“El clásico exige lo máximo del cuerpo y, en 2012, cerrar la etapa clásica fue lo más importante que hice”, recordó en la entrevista.

Eleonora tenía 9 años cuando ya sabía que quería ser bailarina. “Nunca me plantee dedicarme a otra cosa”, dijo. “Se me dio así. Es medio raro”.

Hoy, recorre las provincias del país con sus clases magistrales: “Tengo alma de maestra, pero aún no me hallo. Me gusta brindar lo que aprendí durante mi carrera”.

Cassano reconoció que “muchas de las nenas que vienen a tomar clases no tienen la opción de elegir. Si quieren hacer su carrera de bailarina tienen que ir a Córdoba o Buenos Aires donde haya un ballet. Y eso me da tristeza”.

“Muchas nenas estudian con maestras que no están preparadas. Vienen de estudiar 5 o 6 años en un estudio, y eso no te forma como maestra, te forma un poco como bailarín. Esta es la realidad del ballet. Por ello, lamentablemente, el nivel de enseñanza es bajo”, continuó.

A la bailarina, que fue tapa de Playboy junto a Julio Bocca en los 90, le preocupa “ver pocos varones en los seminarios. Eso también es triste. Muchos chicos podrían estar bailando, pero no tienen el apoyo de la familia. En las provincias creo que es una cuestión de prejuicio”.

Sin embargo, destacó que en los estudiantes de la danza ve mucha pasión. “Si no tenés esa chispa y ese amor, estudiá otra cosa. El ballet no es ni lo más divertido, ni lo más fácil. Lleva sus años hacerlo”.

Aconsejó que las mamás “no tienen que obligar a sus hijos a practicar ballet y que la decisión tiene que ser de los chicos”.

En 2014 participó del Bailando por un Sueño y era, sin dudas, la candidata a ganar el certamen. Sin embargo, quedó eliminada a pocas semanas de la gran final.

Recuerda su participación de manera positiva. “Siempre fui bajo perfil. La idea del certamen fue acercar el ballet a la gente. Muchas generaciones me conocieron gracias al Bailando”. “A los balletómanos no les gustó mi participación en el certamen de Tinelli”, remarcó la bailarina.

Eleonora siempre tuvo los pies sobre la tierra: “La gente piensa que sale dos veces en la tele son famosos. Recuerdo cuando entraba al bailando con mi bolso y la taza de té; y de golpe llegaba Vicky Xipolitakis con dos asistentes: uno que le llevaba la ropa y el otro el café”, cuenta entre risas.

“En el mundo del espectáculo la gente está muy confundida”, sentenció.

El apoyo de la familia es fundamental en una carrera como la danza y “quienes tomen el ballet como carrera tienen que saber que hay que trabajar. Podés tener mucha capacidad física, condiciones naturales (como la hiperlaxitud de Eleonora) y tomar clases, pero si no lo hacés con amor y pasión se te nota vacía. Sin vivencias no podés transmitir”, aconsejó.

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