Gonzalo David Miguelez fue condenado a tres años de prisión efectiva por el robo de $25 millones a una distribuidora de Cipolletti, un caso que terminó con una persecución y un tiroteo con la Policía en Fernández Oro. También estuvo preso en Bahía Blanca por integrar una banda de boqueteros que operaba en el sur de la provincial de Buenos Aires. Fue beneficiado por la Justicia, ya está libre y reapareció en la tribuna del Albinegro durante la clasificación a la final del Federal A. Pero ya no se mostró como jefe de Los Innombrables: ahora posó junto a integrantes de la histórica barra La 69, en el estadio José María Minella.
La foto tiene su propia historia. En medio de los festejos por la clasificación de Cipolletti, Miguelez volvió a aparecer en escena. Con indumentaria oficial del club, rodeado de otros hinchas y con el estadio mundialista de fondo. El hombre que durante años fue señalado como uno de los más rebeldes de Los Innombrables regresó a la tribuna, pero en una postal que lo muestra lejos de aquella posición de mando que se le atribuía.
No es un detalle menor. En el mundo de las barras, donde el territorio, los contactos y el lugar que cada uno ocupa se disputan mucho más allá de los noventa minutos, las fotos también hablan. Miguelez volvió a la cancha y apareció junto a La 69, la histórica agrupación de la hinchada albinegra. En una muestra que las enemistades evidenciadas cuando empezó la temporada, quedaron de lado.
Un asalto millonario y una condena efectiva
El regreso al estadio tiene un antecedente pesado. El 13 de junio de 2025, la jueza Alejandra Berenguer condenó a Miguelez a tres años de prisión de efectivo cumplimiento por su participación secundaria en un robo en poblado y en banda. La causa se originó el 30 de agosto de 2024, cuando un grupo de delincuentes asaltó una distribuidora ubicada en Alem al 792, en Cipolletti.
El botín fue de aproximadamente 25 millones de pesos, además de cigarrillos, las llaves del comercio y el equipo que registraba las imágenes de las cámaras de seguridad. Pero no fue un golpe silencioso. El comerciante fue reducido, atado con precintos y golpeado. Uno de los asaltantes, identificado en la sentencia como Diego Fermín Zolorza, le apoyó un arma de fuego y lo golpeó en la cabeza con la culata mientras le exigía que revelara dónde estaba la plata.
La fuga terminó en Fernández Oro, después de una persecución policial que llegó hasta una obra en construcción. Según la acusación que Miguelez aceptó en el juicio abreviado, allí esperaba a los autores y recibió parte de los elementos robados. Cuando llegó la Policía, escapó por la parte trasera del inmueble.
La Justicia no lo condenó por haber golpeado al comerciante ni como autor material de la agresión armada. La responsabilidad que aceptó fue la de partícipe secundario: haber prestado ayuda posterior al robo en cumplimiento de promesas anteriores. La diferencia importa, aunque no borra el peso de una condena efectiva por un asalto millonario.
La barra, el poder y la caída
Mucho antes de esta fotografía, Miguelez ya había quedado bajo la lupa por su lugar en Los Innombrables. Su nombre aparecía asociado al liderazgo de un grupo con base en el barrio La Paz, que durante años marcó presencia en la vida del club. Incluso protagonizó un hecho en las tribunas, cuando por la fuerza se apropiaron de los kioscos de venta dentro de la Visera.
La detención alteró ese escenario. Con Miguelez fuera de circulación, la interna de la hinchada siguió su propio curso y otros nombres ganaron protagonismo. Brian Cauyumán surgió como uno de los referentes que ocuparon ese espacio. La foto del Minella agrega ahora otro capítulo: Miguelez volvió a mostrarse en la cancha, pero junto a La 69.
En una tribuna donde las lealtades no siempre se explican con palabras, el cambio de compañía despierta preguntas. ¿Es un acercamiento circunstancial? ¿Una nueva relación dentro de la hinchada? ¿O simplemente una foto entre conocidos durante una jornada de festejos? Lo que sí se ve es que el antiguo referente de Los Innombrables volvió a la escena pública del Albinegro.
También arrastraba una causa por los boquetes
La historia judicial de Miguelez no se agota en el expediente de Cipolletti. La Justicia rionegrina habilitó su traslado a Bahía Blanca, donde estuvo preso por integrar con otros conocidos delincuentes de Roca y Viedma, una organización dedicada a cometer robos mediante boquetes.
Al cumplir parte de la condena en Bahía Blanca y lograr el beneficio de la libertad condicional con pautas de comportamiento en Cipolletti, ahora recuperó la libertad. Se desconoce si entre las normas de comportamientos fijadas por el Tribunal existe la autorización para salir de la ciudad, o si la tramitó y el Juez de Ejecución le dio ese permiso. Aún no hay fecha de liberación. Para cerrar ese capítulo hace falta conocer el cómputo de pena y la resolución que dispuso su salida.
Su hermano Marcelo volvió a la cárcel por cortarse la tobillera
Marcelo Fernando Miguelez, hermano menor de Gonzalo, volvió a la cárcel después de que le revocaran el beneficio que le permitía permanecer fuera del penal con una tobillera electrónica. Está acusado como autor del homicidio de Agustín Flores y violó las condiciones de ese régimen al cortarse el dispositivo de monitoreo.
Por ahora, la postal del estadio José María Minella muestra el regreso de un nombre que durante años estuvo asociado al poder de Los Innombrables y que terminó condenado por su participación en un robo de $25 millones. Volvió a la cancha de Cipo después de salir de la cárcel. Y esta vez, en lugar de aparecer con la barra que supo liderar, quedó retratado junto a La 69. En la tribuna albinegra, la foto ya abrió otro capítulo.