La investigación empezó a moverse. Después de días de bronca e incertidumbre en Lamarque, apareció un dato que puede cambiar todo: los investigadores lograron identificar un vehículo que estaría directamente vinculado con el atropello que terminó con la vida de Darío Farías.
No fue casual. El avance es resultado de horas de trabajo fino: cámaras públicas, registros privados, testimonios y datos que se cruzan en silencio. Pieza por pieza, la escena empieza a armarse.
El vehículo ya no es una incógnita. Los investigadores lograron reconstruir parte de su recorrido y ahora siguen su rastro con un objetivo claro: saber quién iba al volante esa noche. El caso entra en otra etapa. Ya no se trata solo de buscar, sino de confirmar. Cada imagen, cada testimonio, cada dato puede ser el que cierre el círculo.
Por ahora, el hermetismo es total. No hay detalles oficiales sobre el rodado ni sobre el posible conductor. Pero puertas adentro, la sensación es otra: el caso está más cerca de resolverse Las próximas horas pueden ser decisivas. No se descarta que haya novedades concretas en breve, con información más precisa sobre el vehículo y su rol en el hecho.
Mientras tanto, la causa sigue bajo estricta reserva. La Policía avanza y la Justicia observa, en un caso que ya dejó de ser solo un siniestro para transformarse en una investigación de alto impacto.