Nido de Creadores

Debo Palabras, la artista que crea mundos de fantasía para no morir de realidad

¿Qué es el arte? es una pregunta que nos hacemos todas, muchas veces, encontrando siempre una respuesta diferente por cada persona que existe. La obra de Debo Palabras invita a pensar el arte como la traducción de lo innombrable, como el acto de sumergirse en lo desconocido y crear algo sin ahogarse. Es la balsa que nos salva en el mar de confusiones que cada artista se crea a sí misma.
miércoles, 29 de enero de 2020 · 08:52
SER DESDE EL DESEO, UNA ACCIÓN INQUIETA

¿Quién estás siendo como artista/creadora?

Creo que lo que pueda responder a esta pregunta será torpe, más un deseo que una realidad. Quizá al responder las preguntas que siguen habrá una idea más clara, sospecho que estoy siendo lo que estoy haciendo y las intenciones más profundas que me mueven a HACER. Si tengo que decir algo si o si, creo que estoy siendo una inquietud, un salir corriendo y frenar en seco. Estoy siendo un bicho al que se le achica el cerebro mientras le crecen el corazón y los pulmones. Ojos que miran sentados tranquilamente cómo manos dibujan los pasos a un par de piernas, que le son propias. También una lapicera que quiere contarle a todes lo que acaba de leer en su propia tinta. Deseo profundamente ser una artista genera conexiones en todos los sentidos que esa expresión permite.

 

Te veo artista pero también productora, gestora, agitadora ¿Cuál pensas que es el papel del artista en la sociedad actual?

Pienso que no es uno solo, o un papel que se pueda encerrar en una sola palabra. Transformar, incomodar, consolar, hacer dudar, generar certezas, hacer pensar, llevar calma, generar inquietud. Creo que ese manojo de acciones no es más que hacer lo contrario a como se suelen utilizar los medios masivos y redes sociales, que nos llenan de imágenes para distraernos de nosotres mismes, sino invitar a mirar para adentro pero con mirada activa, reflexiva, afectiva. Ayudar a sabernos, no vaya a ser que se nos pase la vida sin haber sabido quiénes somos y qué es lo que tenemos para dar, por eso el arte tiene que sacudir, recordar, llamar amorosamente a los gritos.

También creo que es importante que cada vez sea más natural hacer arte, que no sea algo solo de personas iluminadas, o gente con tiempo y dinero. Todos tenemos la capacidad de hacer arte, de crear, de usar el símbolo. Y necesitamos en la raíz de nuestro ser dar libertad a eso. Por eso es muy importante generar encuentro, estar en la calle, agitar. Habitar el arte como comunidad, eso nos da soltura, coraje, ideas, crecimiento. Generar obra colectiva es impresionante, cómo la energía crece y se fortalece, cómo se sana ¡Cómo se evoluciona! Como sociedad tenemos heridas muy profundas y mucho que sanar, ahí está la importancia del artista.

 

 

“Mapas del aquí”, “Manual Botánico de la Opresión” y “Seres que me habitan” ¿Estas intentando crear estrategias de supervivencia? ¿Querés contarnos un poco de estas obras?

Creo que también es importante el trabajo personal, íntimo. Pensarnos en el silencio de nuestra soledad y desnudarnos para nosotres mismes. Justo estas obras que me mencionas son muy personales, son casi un secreto, un susurro. Hice muchos mapas, con distintas temáticas, por un lado amo los mapas como imagen pero también como concepto. Esta necesidad de asir algo que es tanto más grande que nosotres que nos tiene dentro de sí viviendo. Como un/a bebé en la panza haciendo una ecografía de la madre. Creo que al mismo tiempo muestra la inmensidad de lo otro y describe la pequeñez de quien mapea. La vida en general y mi vida en particular me parecen criaturas inmensas, tanto que no sabría dibujar los límites de una y de otra. Mi pequeñez se refugia en el juego para no angustiarse. Estos mapas tienen como consigna principal que el dibujarlos lleve el tiempo que lleva una mateada. Se charla, no se piensa tanto, se da libertad, es un juego. Desde esa energía me acerco a la inmensidad de los sueños, del desierto, del viento, de mi patio. Lo divertido fue cuando se me ocurrió mapear a la cartógrafa que soy y ahí también me di cuenta que soy un lago tremendamente profundo y el juego de tamaños y distancias se vuelve circular. 

 


"Cuando la flor está a demasiado gusto en un terreno se la riega con agua y sangre tres veces al día. En su entorno se formará un barro tóxico para la planta. La raíz se retorcerá y debilitará. Así usted obtendrá la cantidad de floración que este manual indica".

 

“El Manual Botánico de la Opresión” nace desde un lugar muy reflexivo, desde una necesidad muy profunda. Desde miedos, dolores, calambres. La violencia de no respetar nuestros territorios, la expansión de nuestro ser, de eso que somos que no es el cuerpo. Las faltas de respeto mutuas. Y las que constantemente efectúo hacia mí misma. La raíz como metáfora del ser y cómo atacamos silenciosamente, por debajo de lo visible para que lo exterior sea prolijo, sea lo esperado. Muchas veces me he recortado para encajar. Es principalmente una denuncia a mí misma, porque soy la persona con la que más tiempo paso, pero de nuevo el juego de tamaños aparece, lo que es pequeño en mi vida es gigante a nivel social. Sentí muy necesario visualizar las limitaciones y violencias de mi vida para después poder encontrar las libertades que están al alcance de mis manos y hacerlas mías. “De las dos mil personas que hablan en primera persona, Cuál soy yo?” Rumi. Esta obra fue realmente sanadora, liberadora. Para mí y para quienes viven conmigo también, porque estoy aprendiendo a respetar más. Lo del “Codex” o “Los Seres que me habitan” nace de algo que escribí una vez: La soledad/ ese animal fecundo/me puebla constantemente. Fue un intento de amigarme con la carencia. Al entrar en el juego empecé a descubrir muchos seres, algunos suaves y leves, otros pesados, densos, otros llenos de pinches. No se sabe bien si son plantas, insectos, hongos. Son algo entremedio de todo lo vivo conocido. Son contradictorios y complementarios. En esta obra no me convertí en cartógrafa sino en investigadora de lupa y microscopio, de disección y frasquitos. Esta vez lo gigante está para adentro. Hay una especie de relato en esta obra, la investigadora cree que descubre algo no conocido, que es ella quien estudia a los seres y en verdad son ellos quienes la están estudiando. A decir verdad ella está hecha de esos seres, si los quitás no queda nada. “Eres también aquello que has perdido” (J.L.B).

 

 

En todo mi quehacer artístico hay un deseo de supervivencia. Para poder sobrevivir necesito saber de qué estoy muriendo. Hay deseo de transformación, para ello necesito saber qué cosas me sobran y dejarlas atrás. Deseo crecer, para eso tengo que aprender a tomar, a alimentarme. Otras veces necesito sentir suavidades dentro y dibujo un pétalo, otras dar lugar al vómito desgarrado y dibujo un alpataco o tentáculos filosos. Todo lo que escribo y dibujo me ayuda a vivir y la mayoría de las cosas las entiendo mucho después de hacerlas.

 

¿Podes compartirnos tus referencias? ¿Qué te nutre artísticamente? ¿Quienes?

Me nutren muchas cosas, creo que la vida cotidiana es una de mis grandes referencias, tan llena de contradicciones, de vacíos, de demasiados. Y la naturaleza. Tan pasmosamente diversa e inagotable, un gigante de infinitos brazos abrazando y matando sucesivamente, simultáneamente. Esto creo que no deja de llenarme de imágenes, formas, poemas. Dentro de la inmensidad que llamamos vida hay algo bellísimo y misterioso que es el arte. Yo miro mucho cine y sin querer éste me dispara mucho, más que nada poesía. Andrei Tarkovski y Parajanov son mis médicos de cabecera. También la música, Tigran Hamasyan es sin duda uno de los músicos que más me hace conectar con imágenes e historias que ya estaban dentro de mí. Mehdi Aminian, músico iraní, es pura paz, muchísimos artistas de estilos muy variados, Ramón Ayala, los gritos desgarrados de Liliana Herrero, la música koto de Japón, el jazz, la música popular latinoamericana. Podría estar horas. Y de poesía Rumi, Baudelaire, Octavio Paz, Juan L. Ortiz, Pessoa… en fin, un menjunje de nacionalidades, tiempos y estilos. La novela gráfica, amo a novela gráfica. La filosofía, son los cuentos más retorcidos que he leído, me fascinan. Me sucede algo: las palabras me generan imágenes y las imágenes me generan palabras. Del arte visual Nine, Shaun Tan, el viejo Breccia, cualquier manual antiguo, mapas, libros sagrados caducos, la borra del café. Me nutro de eso y de mucho más, podría decirse que soy una semi muerta de hambre nutriéndose con de todo. Hay otra forma de alimento y ya no tiene que ver tanto con la imagen en sí, sino con el ser artista, con todo lo que se vive alrededor de la imagen y la creación de la misma, y ahí aprendí muchísimo de toda la comunidad de artistas de la zona, cada feria, cada muestra, cada evento me enseña la profunda necesidad de sanar los vínculos, de limpiar los espacios, de cooperarnos desde el amor. Me resulta muy rico compartir con otres, sean artistas o no.

 

 

¿Hacia dónde sentís-deseas que vaya tu producción?

No sé si es un lugar puntual, lo único que espero es no hacerme esperar ni traicionarme, ir a tiempo conmigo y que lo que hago le diga algo a la gente, ojalá un poquito conmueva. En otro orden de cosas,  si puedo construir algo parecido a una jubilación me encantaría, como artista que sólo vive de su arte esto es complejo, más no lo creo imposible. 

 

¿Haces arte para/por?

Hago arte para mí, enloquecería si no dibujo, escribo. Una vez dejé de dibujar y literalmente se me pudrieron las manos, me enfermé muchísimo. Realmente no podría vivir sin hacer esto, digamos que es un gesto de amor propio. También lo hago por los demás. Para empezar por todas las mujeres de mi familia que han sido súper inteligentes, sensibles, amorosas, apasionadas y deseosas, pero que jamás hicieron algo más que cuidar sus hijos y su casa aunque deseaban más en sus vidas. Por ellas HAGO, ese hacer fundamental. Y también por las mujeres más pequeñas que yo de mi familia, para que tengan el camino un poco más llano. Y por la gente en general, yo creo en el poder transformador del arte, más que nada porque lo he experimentado. No sólo transforma a la persona espectadora sino también a quien crea, creo q hacer arte alienta a más personas a ponerse a crear y eso genera mucho bien. Lo hago para generarme espacios de libertad y honestidad. Para SER.

 

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