Coronavirus

Cómo afecta a los animales la cuarentena

Pueden sufrir física y emocionalmente por el cambio de la rutina en el hogar.
viernes, 3 de abril de 2020 · 11:34

El aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional puso en jaque la rutina conocida y nos obligó a reinventar lo cotidiano para poder adaptarnos a un contexto diferente.

Los animales no humanos, acostumbrados a ciertos hábitos diarios, también se ven afectados y el cambio puede repercutir en su salud física y/o emocional.

Evidentemente ellos no saben que Alberto Fernández es el Presidente ni que el COVID-19 es una pandemia, pero saben que no es sábado ni domingo y que hay una serie de rutinas que se viene repitiendo y eso los altera. Los altera negativamente porque no saben que es lo que está pasando y los altera positivamente, en el caso del perro y el gato, porque están más cerca de sus referentes más importantes.

Además tanto el perro como el gato advierten las emociones de su dueño y les afecta no comprender cómo pueden compensarlas. Ellos saben lo qué nos pasa emocionalmente, lo que no saben es el contexto. Si estamos alterados porque hemos tenido que cambiar nuestra rutina, eso va a tener consecuencias negativas. Es muy frecuente ver afecciones similares en un humano y en su gato o su perro, por ejemplo asma o alergias.

 Todo lo que signifique mayor tiempo los alegra y reconforta,  pero tener más tiempo para ellos no significa alterar su rutina ya que las actividades repetidas a diario les dan seguridad.

No nos vamos a cansar de repetir lo que los expertos aseguran y que está comprobado: hasta el día de hoy no hay evidencia de que el gato o el perro padezcan o puedan transmitir el virus,  si bien ha habido dos casos en Japón y China de contagio de humano a animal, no hay razones para desprenderse de ellos y mucho menos abandonarlos. Si cuidarlos, si hay alguien en casa con COVID- 19,  confiárselos a algún amigo o familiar durante el proceso de cuarentena del humano afectado.

Otra cosa que el animal extrañará si estaba acostumbrado a hacerlo, es el paseo con su dueño o con un paseador, ya que las condiciones de aislamiento obligan a modificarlo.

Por ahora el tiempo no debe ser mayor a 5 o 10 minutos y el trayecto apenas media cuadra. Si lo sacábamos tres veces ahora mejor que sean dos o una. La salida debe ser siempre con collar, correa y bolsa para levantar las heces, dejándolo disfrutar en el camino del olfateo y del levantar la pata aunque el tramo sea tan restringido.

Al regresar lavarles las patas, las manos y el hocico con agua y jabón, el blanco de lavar ropa, en pan,  es muy recomendable. No hacerlo con agua y lavandina o agua y alcohol pues les irrita las plantillas y puede ser peor el remedio que la enfermedad. Las toallitas desinfectantes o para bebés, son efectivas también y es recomendable pasárselas por el lomo y por todo el cuerpo para evitar que cualquier virus se apoye sobre el animal.

Hay que tener mucho cuidado con el  “hiperapego” que se traduce en un exceso del vínculo con el humano, no olvidemos que en algún momento el aislamiento llegará a su fin y deberemos volver a nuestros antiguos horarios. Es conveniente comenzar a  trabajar ahora con los animales para reducir al máximo la “ansiedad por separación “ que se manifiesta cuando sus dueños no están y  ladran, rompen todo, rascan la puerta, aúllan, se lastiman, cavan pozos y hacen sus necesidades en cualquier lado. Para evitar esa situación, cuando elijan estar solos o se aíslen voluntariamente, convendría premiarlos, sobre todo si son animales ansiosos o muy excitables. ¿Cómo premiarlo? con algo que no integre su dieta habitual. Hay en las veterinarias y Pet shop productos que pueden cumplir con ese cometido y de los que no conviene abusar. El premio debe ir acompañado con un “muy bien” dicho en un tono amable. De ésta forma se podrá evitar o aliviar la “ansiedad por separación” cuando se pueda volver a vivir sin aislamiento.

Como decíamos al comienzo, el cambio en la rutina hogareña afecta a humanos y a animales no humanos por igual y como las personas, ellos también tienen distintos caracteres. Es importante sociabilizar y controlarlos con nuestra presencia, hablándoles y acariciándolos.

Con disciplina y amor, respetando las indicaciones para el correcto aislamiento preventivo, podremos lograr que nuestros perros y gatos disfruten de nuestra compañía sin que eso traiga consecuencias negativas que podrían afectarlos a largo plazo.

 

Fuente consultada

Dr. Juan José Radesca   Médico veterinario

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