EDITORIAL

El conflicto de marzo

Desde hace años impera una modalidad de tolerar los cortes de rutas bajo el paraguas ideológico de no criminalizar las protestas. Conviene en este sentido recordar que fue en esta provincia y en otro contexto donde nació “el piquete” cuando en la década del noventa se desguazó el Estado. Reitero, en un contexto muy peculiar que ya no existe y que además invierte el rol que deben cumplir de las instituciones.
domingo, 9 de marzo de 2014 · 16:51

Tal como se preveía el comienzo de clases se vio alterado por las medidas  de fuerza de los docentes nucleados en ATEN, los reclamos están compuestos por un combo de puntos que van desde lo salarial hasta el mantenimiento de los edificios escolares. Se lo podría calificar como un clásico de todos los años en esta época. Esta primera semana acortada por el feriado no generó mayores molestias, pero a medida que transcurran los días y comiencen los cortes de puentes la tensión social va a ir en aumento y ahí es donde comienza la presión a jugar a favor y en contra de los actores enfrentados.
Esta semana está previsto que los gremios docentes de ambas provincias se junten en el puente para llevar a cabo su manifestación. Es conocido lo que se genera cuando se corta el puente, la cantidad de inconvenientes, trastornos y dificultades que afectan a quienes desarrollan actividades en ambas ciudades. Esta situación ha generado más de una polémica acerca de los derechos vulnerados de miles de ciudadanos que ven alterada su rutina y su derecho a circular libremente. 
No parece "progresista” manifestarse a favor de aquellos que reclaman un derecho elemental como es el de no ser compelido a efectuar largas colas para poder cruzar de una provincia a otra. Pero sin embargo debería sopesarse adecuadamente porque el derecho de unos a manifestarse y reclamar por sus salarios está por encima del de otros a trabajar y a circular libremente.
Desde hace años impera una modalidad de tolerar los cortes de rutas bajo el paraguas ideológico de no criminalizar las protestas. Conviene en este sentido recordar que fue en esta provincia y en otro contexto donde nació "el piquete” cuando en la década del noventa se desguazó el Estado. Reitero, en un contexto muy peculiar que ya no existe y que además invierte el rol que deben cumplir de las instituciones. Por caso el de la policía y la justicia que pareciera que terminan apañando a quienes cometen el delito de cortar rutas. En muchos casos la policía  debe  responder a provocaciones humillantes por parte de los qué cometiendo un delito se amparan en que jamás la justicia ordena un desalojo. Vaya paradoja no? En muchos casos la policía debe garantizar que los manifestantes lleven adelante su cometido sin que nadie salga lesionado. 
O sea, garantizar que puedan cortar rutas –que es un delito federal- con total seguridad con el respaldo del Estado en perjuicio de una mayoría de ciudadanos que contribuye al sostenimiento de ese mismo Estado que debería protegerlo. Se habrán salteado de leer el Leviatán las autoridades?
 El conflicto de marzo se ha convertido en un conflicto estacional que se asume con una normalidad y una resignación que asusta.
La unidad como consigna 
Mientras la vida institucional sigue su propio derrotero, con sus altas y bajas, por caso y solo como ejemplo vale este artículo donde casi la mitad del mismo se lo consume el paro docente, mientras que hace apenas 72 horas en Buenos Aires el gobernador de la provincia participó junto a la presidenta Cristina Fernández de la firma del contrato de adjudicación de la obra del gasoducto cordillerano que involucra a las provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén, donde La ampliación beneficiará a las localidades de Villa La Angostura, San Martín y Junín de los Andes las cuales sufrían desconexiones durante la temporada invernal. 
Ambos hechos, el conflicto docente y el puntapié inicial para el gasoducto cordillerano marcan la complejidad con que debe gestionarse a diario la administración del Estado provincial. Una complejidad que no le quita atractivo al cargo, obviamente.
Y hablando del Ejecutivo ya son varias las fuerzas que comienzan a posicionarse y definir su estrategia con la vista puesta en el 2015. Por el lado de la oposición se construyen opciones que pretenden aglutinar, aunar, sumar voluntades en una coalición que pueda desalojar al MPN del poder. Lo mismo ocurre dentro del Movimiento Popular Neuquino donde la consigna es sumar por la unidad. Al menos así se han pronunciado los principales dirigentes. Guillermo Pereyra si bien renunció a cualquier postulación partidaria anticipó que trabajará por una lista de unidad que solamente excluiría a quienes "traicionaron” al Movimiento en las elecciones de octubre. Es decir a quienes lo mandaron a votar en contra.
También los intendentes del MPN que gobiernan en las ciudades petroleras se manifestaron a favor de una lista de unidad y el propio presidente del partido, Jorge Sobisch ha dicho que será candidato solamente si encabeza una lista única apoyada por todos los sectores internos.
No se conoce bien cuál será la postura del gobernador Jorge Sapag que debe hacer coincidir varias piezas si es que va a ir por la re relección, por ahora solo se conoce lo que hablan las segundas líneas del gobierno.
Sapag, Pereyra, Sobisch son los nombres que se mantienen en cartelera y no hay nuevas figuras que puedan pulsear en la contienda que se aproxima y que no es la de la presidencia del partido.

 

M.E.G.





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