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Sábado 07 de Febrero, Neuquén, Argentina
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A favor o en contra, en Neuquén la única campaña es la gestión

La continuidad en función de lo que se hace, más que en lo que se dice, y la importancia relevante del distrito capitalino.

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Es una verdad de Perogrullo, pues, además, no es de ahora, sino desde hace mucho tiempo. En una provincia en la que el Estado es determinante, con una fuerte concentración de población en su área capitalina, quien está en el gobierno corre con una natural ventaja cuando llegan las elecciones; y quien no lo está, inevitablemente hace pasar sus chances por criticar la gestión de gobierno del adversario.

El gobierno provincial, pues, juega su continuidad a través de lo que hace; y, si suma en la contienda, a quien esté en el gobierno capitalino, haciendo pesar asimismo la gestión pertinente, pues, tiene más de media batalla ganada.

La batalla se libra recién el año que viene, y no es cuestión de apurones o ansiedades, ni de anticipar resultados, sino de observar procesos que se vienen dando en Neuquén desde hace décadas, y que afilan sus estrategias a medida que la capital neuquina y su zona de influencia, sigue acrecentando importancia determinante a la hora de contar votos.

La mayor incógnita estructural en este proceso, es que Mariano Gaido no tiene reelección. El intendente de Neuquén ha dicho que podría ir como candidato a primer concejal. También, que su candidata “natural” a la intendencia 2027 es María Pasqualini, su secretaria de jefatura de Gabinete.

Se puede proyectar así la continuidad, con una campaña con fuerte presencia de Gaido, respaldando a su vez la reelección de Rolando Figueroa. Digamos que se pondrán a consideración dos gestiones de gobierno con innegables puntos de contacto; y que presentan, ambas, una integración multipartidaria, que incluye al MPN y su carga histórica vigente.

Así, tanto Figueroa como Gaido no se salen ni se saldrán del mensaje afirmado en hechos concretos de gestión. Al mismo tiempo, la oposición no podrá escapar al destino de poner la gestión en la misma pantalla, no para enaltecerla, sino para criticarla. Sabiendo, además, que no podrá criticar todo, sino, en todo caso, algunas cosas.

Por ahora, lo que se avizora y se deja trascender sin ingenuidad alguna, es que la pelea electoral habrá que plantearla por distritos; y que el principal distrito en el que podrá haber pelea intensa es el capitalino.

Allí es donde ve una posibilidad La Libertad Avanza, bajo la estimación del arrastre que supone el voto por Javier Milei -ya expresado en Neuquén en varias oportunidades- y la tradición (desde el año 1999) “independiente” del distrito capitalino, que solo se rompió con el triunfo de Gaido, con una opción que no usó el nombre del MPN y aprovechó el fin de la era inaugurada en el fin del siglo pasado por Horacio Quiroga.

Gaido mantuvo y acrecentó un perfil “Quiroguista” en la gestión de gobierno, sobre todo en la obra pública. Fue a fondo, jugó con audacia, a veces casi al límite, con el tema de la autonomía que da el superávit. Mantuvo la planta laboral al mínimo y tercerizó todo lo que pudo. Empujó con decisión hacia el perfil turístico (ejemplo más actual: la Fiesta de la Confluencia); y esto constituye su mayor logro y a la vez, la mayor generación de críticas opositoras.

Los libertarios se entusiasman con competir en la capital neuquina y “recuperarla” para un signo distinto al que rige el destino político de la provincia. No dirán eso, por supuesto, porque también están obligados a competir contra la reelección de Figueroa. Pero es lo que se barrunta en función de cómo se arman los procesos en estos días.

El radicalismo no tiene masa suficiente como para competir solo. Es probable que arrime el bochín hacia una opción libertaria, sobre todo en la capital. El peronismo solo puede pensar en levantarse de una caída que lo mantiene acostado sobre la cancha de las posibilidades. Su proceso es más hacia adentro que hacia afuera: juega la chance de un cambio de conducción que termine con la larga hegemonía kirchnerista que lideró, más desde Buenos Aires que desde aquí, Oscar Parrilli. Pronto se sabrá qué pasa con ese gastado escudo justicialista.

Mientras tanto, el contexto nacional es un espejo de lo que pasa en Vaca Muerta. Milei jugará su reelección, afirmado en la gestión, y los demás también están condenados a competir criticándolo. El gobierno nacional puede mostrar resultados económicos, y la oposición, una interpretación de esos mismos resultados, afirmando que son buenos solo para los poderosos, el establishment, la nueva casta.

Como sea, el oficialismo correrá con ventaja, con las mejores posibilidades. Claro que no hay que olvidar que esto es Argentina, el país en donde nada se puede dar por sentado.

 

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