En un clima donde abundan las lecturas electorales anticipadas, el gobernador, Rolando Figueroa; vuelve a marcar una línea nítida: su prioridad no es el armado político sino consolidar un modelo de gobierno que ya muestra resultados. Sin gestos hacia el pasado ni movimientos de corto plazo, el eje está puesto en profundizar una gestión que ordenó la provincia y recuperó la capacidad del Estado.
El encuentro que Rolando Figueroa mantuvo con ex intendentes del Movimiento Popular Neuquino despertó múltiples interpretaciones. Como suele ocurrir en años previos a elecciones, cualquier reunión o foto se convierte rápidamente en materia prima para conjeturas. Sin embargo, reducir ese tipo de instancias a una lógica de armado político implica desconocer el estilo de conducción que el gobernador viene sosteniendo desde el inicio de su mandato.
Figueroa gobierna con una premisa constante: dialogar con todos los sectores y tomar decisiones basadas en las necesidades de la provincia. Ese esquema incluye a dirigentes en funciones, referentes históricos, intendentes, actores sociales e instituciones de cada región. No es una novedad ni una estrategia coyuntural, sino una metodología de trabajo que atraviesa toda su gestión.
Desde ese lugar, el mandatario entiende que el verdadero desafío no está en discutir candidaturas ni alianzas, sino en fortalecer un modelo que permitió ordenar las finanzas, recortar gastos superfluos y redirigir recursos hacia áreas sensibles. Para Figueroa, 2026 debe ser un año de consolidación de ese rumbo, con el foco puesto en educación, salud, seguridad e infraestructura.
En ese marco, también es clara su posición respecto del MPN: no hay posibilidad de regreso. Es una etapa cerrada, superada y sin margen para reinterpretaciones. Figueroa ya tomó su decisión política cuando optó por construir un camino propio, enfrentando a una estructura que no ofrecía reglas democráticas. Esa definición no está sujeta a negociación ni a conveniencias circunstanciales.
Hoy el gobernador conduce La Neuquinidad, un espacio amplio y diverso, con identidad propia, funcionamiento orgánico y discusiones internas orientadas al futuro. Allí no existe debate alguno sobre un eventual retorno al MPN, entre otras cosas porque el propio partido atraviesa un proceso de fuerte parálisis institucional.
El acompañamiento que Figueroa recibe de ex intendentes y dirigentes territoriales se explica, fundamentalmente, por los resultados de la gestión. La reducción de la planta política, la eliminación de gastos innecesarios y la recuperación de la obra pública y los servicios esenciales construyen una base de apoyo que no se sostiene en promesas, sino en hechos.
En tiempos de ruido, operaciones y especulación, el gobernador elige un mensaje simple y contundente: gobernar. Y es desde la gestión, y no desde la rosca, donde busca seguir consolidando el rumbo de Neuquén.