La espera terminó y el recibimiento estuvo a la altura del mito. Después de más de seis años sin presentarse en el país, Chayanne volvió a pisar suelo argentino y el aeropuerto se convirtió en el primer escenario de una gira que ya genera expectativa. El cantante llegó este sábado 21 de febrero tras su show en Uruguay y fue recibido por un grupo de fanáticos que no quiso perderse el momento.
Con su sonrisa intacta y una energía que parece no alterarse con el paso del tiempo, Chayanne se acercó a quienes lo esperaban detrás de las vallas. Saludó, firmó autógrafos y accedió a varias fotos, incluso con empleados del aeropuerto que se sumaron al entusiasmo general. No fue una llegada fría ni protocolar: hubo aplausos, gritos y lágrimas contenidas.
El artista arribó en un avión privado acompañado por su mánager y uno de sus hermanos, señal de la magnitud del operativo que implica su tour. Trajo ocho valijas y hasta dos juegos de palos de golf, reflejando que su estadía será extensa. Según trascendió, permanecerá cerca de 20 días en Argentina, alojado en un hotel de Recoleta donde ya comenzaron a reunirse seguidores para intentar verlo de cerca.
Su agenda es intensa. Con el Bailemos otra vez tour, Chayanne se presentará el 24 y 25 de febrero, y el 1, 4 y 7 de marzo en el Movistar Arena. Además, el 27 viajará a Córdoba para actuar en el Estadio de Instituto. La demanda obligó a sumar fechas, confirmando que su convocatoria sigue firme pese al tiempo transcurrido desde su última visita en 2019.
Más allá de los recitales, el cantante planea combinar trabajo con momentos personales. El golf, su deporte preferido, será parte de su rutina durante estos días. Haber traído su propio equipo habla de un ritual que no negocia, incluso en medio de una gira exigente.
La llegada de Chayanne no fue solo logística. Fue el primer capítulo de un reencuentro emocional con un público que mantiene intacta la devoción. Si el aeropuerto fue una fiesta improvisada, el clima en cada show promete multiplicar esa intensidad. Argentina ya lo recibió. Ahora empieza el verdadero espectáculo.