El comentario empezó como un enigmático televisivo y escaló en cuestión de horas. El nombre de Nazarena Di Serio quedó vinculado a supuestos mensajes privados con Mauro Icardi, y la situación tomó vuelo luego de que Ángel de Brito hiciera referencia al tema en su programa. La respuesta no tardó en llegar y fue en el programa de Moria Casán.
Ya en su ciclo, Moria Casán decidió abordar el asunto sin rodeos. Con la panelista sentada a su lado y el estudio expectante, pidió revisar el teléfono en vivo para despejar cualquier duda. La escena combinó tensión, curiosidad y ese clima de impacto inmediato que suele generar la conductora cuando convierte un rumor en material televisivo.
Con el consentimiento explícito de Nazarena Di Serio, uno de los integrantes del equipo tomó el celular y abrió el historial de Instagram. “Este es el chat”, se escuchó mientras acercaban la pantalla a cámara. La periodista reaccionó al instante: “¡Asombro!”, exclamó, marcando que no había conversaciones comprometedoras a la vista.
La constatación fue directa. “No hay nada”, señalaron en el estudio tras revisar el intercambio. Además, se expuso que no existía seguimiento mutuo entre ambos en esa red social, un detalle que reforzó la idea de que no había vínculo digital activo entre Nazarena Di Serio y Mauro Icardi en esa plataforma.
Sin embargo, el debate sumó otra arista cuando María Fernanda Callejón deslizó una advertencia: “¡Existe Telegram!”. La mención a aplicaciones de mensajería alternativas introdujo un nuevo interrogante, aunque no se presentaron pruebas que respaldaran esa hipótesis dentro del programa ni fuera de él.
Frente a la cámara, Nazarena Di Serio negó cualquier tipo de intercambio y relativizó la versión. Enmarcó el episodio dentro del contexto mediático que rodea a Mauro Icardi, marcado por rumores constantes sobre su vida privada. La panelista sostuvo que no tendría sentido involucrarse en un escándalo de esas características.
En el tramo final, Moria Casán bajó la tensión con una chicana fiel a su estilo, cerrando el episodio con humor ácido. El teléfono revisado en vivo funcionó como prueba inmediata para desactivar la acusación, aunque el eco del rumor dejó en claro cómo un comentario televisivo puede instalar sospechas en cuestión de minutos.