UN DILEMA POLÍTICO Y ECONÓMICO

"No hay nada definido sobre los aumentos de naftas"

El presidente de YPF, Pablo González, dijo que Energía podría prorrogar el vencimiento del impuesto a los combustibles. ¿Qué implica el freno en los surtidores?
jueves, 11 de noviembre de 2021 · 11:33

El presidente de YPF, Pablo González, sostuvo hoy que "no hay nada definido sobre los aumentos de las naftas". "No se confirma ningún aumento", enfatizó en declaraciones que hizo conocer la compañía, principal desarrolladora de los bloques petroleros y gasíferos de Vaca Muerta, en buena medida vinculados a lo que pasa en los surtidores.

El pronunciamiento llega en medio de las crecientes tensiones dentro de la industria para que Nación autorice una suba del precio. La escalada del crudo en el mundo amplía el atraso del valor local de los combustibles, en un contexto de aumento del resto de los precios de la economía vía inflación.

Luego de una seguidilla de aumentos de los combustibles que se remonta a agosto del año pasado, y de la última variación aplicada en abril, YPF, que tiene el 60% del mercado de las naftas en Argentina, dijo que no habría aumentos, al menos hasta finales de este año.

Este pronunciamiento llegó en tándem con la intención del gobierno nacional, que tiene el 51% de las acciones de la compañía, de evitarse un factor adicional para incentivar el actual proceso inflacionario. 

Al margen del impacto del precio del crudo como factor de presión para un eventual aumento, hay otra variable para la discordia: el gobierno nacional debe definir qué hace con el impuesto a los combustibles. El 31 de mayo pasado postergó su actualización hasta el 1 de diciembre. Si ese cuadro de situación no se modifica, podrían aplicarse subas en torno al 8% de las naftas.

González se refirió a las declaraciones de Roberto Felletti, secretario de Comercio de la Nación, quien había aludido a un aumento en las naftas de YPF que "forma parte de su programa y del programa de pauta de corrección tarifaria que venía dándose a lo largo del año".

El directivo de la petrolera se refirió a eso: "Creo que cuando Roberto Feletti se expresa en relación a esto, está pensando que en diciembre vence una prórroga del impuesto a los combustibles líquidos, algo que impacta directamente sobre el surtidor". Y añadió: "la secretaría de Energía de la Nación está trabajando en prorrogar ese vencimiento hasta tanto la Ley de Promoción de Actividades Hidrocarburíferas lo resuelva. Si no se saca una prórroga antes de fin de mes, eso va a pasar (por un aumento); pero se está trabajando para que no suceda", anticipó.

La aclaración tiene como trasfondo los dos factores que están presionando sobre el precio. El mejor valor del barril de Brent, el crudo de referencia en Argentina, en tres años, con un precio que oscila entre los 80 y los 85 dólares.

En Argentina, ese valor de liquidación llega a los 60 en el mejor de los casos. YPF fija las condiciones al no avalar compras de crudo para sus refinerías superiores a esa cifra. El precio de la nafta en sus bocas de expendio, en consecuencia, expresa el costo de un barril en el país, algo que la compañía puede hacer valer por su posición en el mercado de las naftas: tiene el 60% de los surtidores.

Para el resto de las empresas del segmento de los combustibles esa posición también es un impedimento para subir precios, ya que si los subieran, perderían cuotas del mercado. 

Con todo, el del freno en las naftas no es un cuadro de situación tan sostenible para la empresa controlada por el Estado. (Ni tampoco para el resto.) El grueso de sus recursos para el upstream (perforación y exploración) proviene de los surtidores. Es decir, toma dinero de las venta de naftas y lo reinvierte en producir petróleo (que luego refina) y en gas. Es en buena medida su caja para financiar la producción, en un contexto de restricciones para la toma de financiamiento.

Otra forma de verlo es la siguiente: buena parte del despegue de la producción de crudo también se relaciona con la recuperación de la demanda doméstica de combustibles. El fin de las restricciones de circulación vehicular implicó un mayor consumo de naftas, lo que incentivó que obtuviera más recursos para poder invertir en upstream, un compromiso que había asumido con sus tenedores de deuda, para garantizar también el pago de los bonos que reestructuró a principios de año.

 

 

 

 

 

 

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