ESCENARIO MUNDIAL

Grandes pérdidas y reducción de la producción

Las grandes petroleras incurrieron en pérdidas récord durante el 2020. La producción conjunta cayó 0,9 millones de boepd y se estima que tardarán cuatro años en alcanzar la producción pre-pandemia.
viernes, 19 de febrero de 2021 · 12:52

El 2020 se recordará en la industria petrolera mundial como el año que la producción y el precio del barril marcaron el pico más bajo; y en este contexto las grandes compañías petroleras decidieron acelerar la transición energética volviéndose menos dependientes del petróleo.

Según muestra un análisis de Rystad Energy, las cinco supermajors integradas registraron una pérdida récord combinada de U$S 76.000 millones en el 2020. Es decir que tanto ExxonMobil, BP, Shell, Chevrón y Total incurrieron en pérdidas récord reduciendo en un 5% su producción combinada de petróleo y gas respecto al año anterior.

Con estos resultados, la mayor consultora energética independiente de Noruega pronosticó que la producción neta de estas compañías “será de alrededor de 17,5 millones de Boepd en 2025 y alcanzará un máximo de alrededor de 18 millones de Boepd en 2028”. Para contextualizar estas cifras, en febrero de 2020 la misma consultora publicó un informe en el cual consideró que en el 2025 se alcanzaría una producción de 19 millones y en el año 2028 se necesitarían 20 millones de boepd.

Es decir, la caída abrupta de la demanda mundial de petróleo producida por la pandemia Covid-19 llevó a la industria mundial a producir dentro de cuatro años el equivalente a la producción neta de 2019.

Para recuperar el ritmo de producción, las cinco compañías más grandes del mundo, analizan el crecimiento de la demanda mundial, la estrategia de la OPEP y sus aliados por mantener el precio del barril y los conflictivos escenarios geopolíticos como es el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, para el analista de Rystad Energy, Rahul Choudhary, “la clave del éxito de las cinco principales petroleras durante la próxima década será fortalecer su negocio en regiones más resilientes, reestructurar y redimensionar para satisfacer las necesidades del mercado y pagar sus altos niveles de deuda”.

Concentrarse para crecer

La realidad plantea que los ingresos netos de las mayores compañías petroleras disminuyeron drásticamente el año pasado. ExxonMobil reportó pérdidas por U$S 22.4 mil millones, Shell y BP por U$S 20 mil millones cada una, mientras que Total y Chevrón informaron mejores resultados que las anteriores, aunque reportaron pérdidas netas entre U$S 5.000 millones y U$S 6.000 millones cada una.

La situación es que antes del Covid-19 la mayoría de las empresas había asumido un precio del petróleo en el rango de los U$S 70 a U$S 80 por barril, lo que les permitió emprender varios proyectos de mayor costo. Después de la caída de los precios y con la continua incertidumbre en torno a la demanda futura de petróleo, las empresas redujeron sus supuestos de precios a entre U$S 50 y U$S 65 por barril, lo que hace que los proyectos de alto costo no sean viables.

El actual panorama mundial expone un crecimiento sostenido sin mayores inversiones por los próximos cuatro años, lo que hace prever que las grandes empresas comenzaron a concentrar sus esfuerzos presupuestarios en activos más rentables y confiables. Es decir, para pensar en nuevos proyectos, la industria espera una recuperación de la demanda mundial que colabore con la estabilización del precio del barril.

Las señales miran fuera de Argentina

En los últimos años, Argentina logró atraer a los grandes jugadores de la industria petrolera incentivados por los No Convencionales y los bloques off shore del Mar Argentino. La situación actual de la formación Vaca Muerta es de desarrollo, por lo que aún resta invertir miles de millones de dólares en infraestructura para que la explotación pueda ser considerada competitiva a nivel mundial o regional.

Por el momento y en función de los ajustes que debieron realizar las grandes compañías privadas, parece ser que los activos de Argentina no están contemplados en los presupuestos de inversión de las grandes corporaciones.

Un dato estratégico para el crecimiento de la producción, la concreción de nuevos proyectos y la proyección del país como productor a escala regional o mundial es el nivel de inversión que la industria petrolera tiene asignado por cada año. Como dijo Rahul Choudhary, la clave del éxito será fortalecer el negocio en las regiones más resilientes, un valor que al parecer la coalición gobernante está decidida a olvidar.

Lo cierto es que, hasta el momento, el Gobierno Nacional no ha demostrado esfuerzos en liderar un cambio que posibilite pensar a la industria petrolera como una actividad que genere inversión genuina y de mayor fuente de trabajo.  

Tanto el precio sostén del barril como el famoso Plan Gas.Ar, implementado por la actual gestión de gobierno, han demostrado por el momento solo mantener un nivel de producción, donde el desarrollo y crecimiento de la formación geológica quedó lejos de los planes iniciales.

Como resultado, los reiterados mal llamados planes de incentivos a la producción son parte de una vieja receta política que no atrae inversiones genuinas sino por el contrario, incentiva el circulo vicioso entre la parte gobernante y el capital privado.

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