HISTORIAS CRUELES

El pescador que fue carbonizado dentro de su auto

El caso es elevado a juicio. Hay cuatro acusados. Tres hombres, y una joven mujer.
sábado, 27 de junio de 2020 · 11:06

A Mauricio Dermit, un pescador de 55 años, nacido en Pehuen Có, lo llamaron por teléfono, lo invitaron a una casa en Bahía Blanca, y él fue. Ese viaje pequeño, del que no se saben todavía con claridad los motivos, fue lo último que hizo en la vida. Fue el 3 de junio del año pasado. Al día siguiente, un cuerpo, que era su cuerpo, fue encontrado, carbonizado, en el interior de un Fiat Uno que todavía humeaba y ardía.

Algunos investigadores dicen que fue a la casa por un asunto de drogas. Otro, que había sido invitado a una fiestita sexual. El juicio en el que se ventilarán todos los detalles de la pesquisa, y se establecerá lo más aproximado a la verdad que se pueda lograr, ya está convocado. Lo hizo el fiscal de Homicidios Jorge Viego, en las últimas horas, en un pedido enviado al juez de Garantías Guillermo Mercuri.

Aquella noche del 3 de junio de 2019, Dermit se subiría a su Fiat Uno para ir hasta Brasil al 1.500, en Bahía Blanca. En la casa lo esperaban Pablo Daniel Martínez, Sofía Molina, Simón Ferreyra, y Omar Bacci. Abrió la puerta Sofía, con una sonrisa. Dermit entró, no cabe duda que engañado por una situación que no se daría. Una vez adentro, lo que pasó fue un apriete directo: lo redujeron, lo golpearon, lo amenazaron, y, finalmente, lo mataron asfixiándolo.

Dermit había llevado a la cita unos 5 mil pesos. Pero no se sabe si ese dinero, que desapareció, era el motivo del encuentro y su consecuencia letal. Sí se sabe que los cuatro conjurados en el crimen subieron al pescador al Fiat Uno, compraron un bidón de combustible, llevaron el auto a un basural, y allí, con el cuerpo acostado sobre el asiento trasero, lo incendiaron. Se quedaron un rato para ver cómo avanzaban las llamas, y se fueron.

Cuando la policía, que había recibido la denuncia de la familia de Dermit porque no había vuelto a su casa, encontró el auto, no pudo reconocer de inmediato al pescador. Los tejidos de su cuerpo se habían evaporado por la alta temperatura. Hubo que peritar, los forenses trabajaron a destajo, y finalmente establecieron que sí, que el muerto era Mauricio Dermit, conocido por sus tareas de pescador, nacido en Pehuén Co, de 55 años.

Ayer, viernes 26 de junio, a un año de aquel tremendo suceso, el fiscal Viego solicitó elevar a juicio la causa. Imputó a los cuatro de aquella cita misteriosa. Todos estaban, y seguirán, con prisión preventiva. Todos acusados de privación ilegítima de la libertad, seguida de muerte, agravada por la intervención de tres o más personas.

Tal vez nunca se sepa con exactitud por qué fue a aquella cita el pescador. Tal vez no interese ese motivo. Hay elementos suficientes como para probar que hubo crueldad, la crueldad a la que solo parece acceder el ser humano. Ante la evidencia, solo cabrá el castigo fijado por las leyes. No consuela a nadie, ni remedia nada. No habrá más que eso para el pescador que desapareció en la noche.

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