MISTERIO EN LA MONTAÑA

El libro de OVNIS que se prepara en Las Ovejas, Patagonia

En la localidad de Las Ovejas existe un lugar único: el “Mirador de OVNIS La Puntilla”. Historias, experiencias y estudios conectan a este sitio con las estrellas.
sábado, 8 de agosto de 2020 · 13:00

Las Ovejas es una localidad neuquina que se ubica en el norte provincial, a unos 500 kilómetros de la ciudad capital. No es uno de los lugares típicos para el turismo cordillerano, que busca nieve, lagos, y bosques, pero posee una característica muy particular, que lo hace figurar como un lugar especial en el mundo:  allí construyeron un “mirador de OVNIS”, el único lugar de su tipo en la Patagonia.

 

Mapa del norte neuquino.
Mapa del norte neuquino.

 

Este punto del norte neuquino, se ubica en un sitio privilegiado entre los destinos elegidos para disfrutar de este tipo de turismo “extraplanetario”, entre los que también se destacan el cerro Uritorco en Córdoba, la provincia de Salta, y Victoria en Entre Ríos.
 

 

Vicente Godoy es su intendente. En diciembre asumió su cuarto mandato, y hoy además de las cuestiones relacionadas al “espacio exterior” debe prestarle mucha atención al “espacio interior”, en la lucha ante el avance de la pandemia. Si bien su localidad no pasó sobresaltos con el Coronavirus, la proximidad con otras ciudades, y los ingresos y egresos del pueblo tuvieron que organizarse, y controlarse de manera rigurosa.

 

“He sido el centro de las burlas y memes mas ocurrentes. Nosotros los tomamos con mucha gracia porque nos ayudan a promocionar el mirador. Pero la tarea no es para cualquiera” afirma el jefe comunal.

 

Godoy nos cuenta que entre los hechos relevantes en la materia, se toma como referencia el caso de Fermín Albornoz en la década del 80 (ver historia al final de esta nota), y que incluso Fabio Zerpa visitó el lugar para estudiarlo. El “ufólogo” además, encontró que en todo el norte neuquino, desde antaño los habitantes reportaban avistajes de OVNIS.

 

 

Desde la Municipalidad de Las Ovejas están trabajando en un libro que recopilará las experiencias y testimonios de los pobladores al respecto. De hecho lo iban a presentar en un Congreso Nacional de Ufología organizado para la pasada Semana Santa, pero tuvo que ser suspendido por la situación sanitaria mundial. 
 

“No te vas a encontrar con funcionarios que avalen estas cosas. Excepto Donald Trump que ahora es nuestro aliado y ha empezado a mostrar documentos relacionados a los OVNIS” dice en tono de broma Vicente Godoy.

 

El mirador “La Puntilla”, se ubica a cinco kilómetros de Las Ovejas, sobre un cañadón. Tiene 300 metros de extensión y varios balcones para poder apreciar, entre otros atractivos, el río Neuquén, el volcán Domuyo, la Cordillera del Viento, las partes altas de Huinganco y de Varvarco, muchos cóndores sobrevolando y demás fauna autóctona. “Son todos atractivos para mirar durante el día” cuenta el intendente, “porque cuando llega la noche, pasan otro tipo de cosas. Allí se pueden ver los cielos más diáfanos de la Patagonia” explica Godoy.  Los antiguos habitantes de la zona siempre vieron luces que descendían y ascendían, como si ingresaran a un lugar, como si allí hubiera una “puerta cósmica”. Lo curioso, es que en línea recta se encuentra el Parque Arqueológico Colo Michi Co, una de las atracciones más impactantes del lugar. El mayor yacimiento de este clase, en sudamérica.  

Escalinatas del Mirador La Puntilla

 

Colo Michi Co tiene cerca de 800 bloques grabados con pinturas rupestres, que no representan figuras humanas, sólo símbolos geométricos. El lugar fue objeto de estudio de la Universidad del Comahue, que luego de un trabajo que duró más de 20 años, concluyó en que las rocas grabadas tienen más de 2.800 motivos únicos e irrepetibles.

“No pudieron determinar si corresponden a la cultura Pehuenche, pero sí observaron que tienen mucha similitud con la cultura Nazca, que es anterior a los Incas”. Y lo más importante según Godoy, es que un grupo de expertos geólogos analizó en detalle los componentes de esas rocas en una instituto de Canadá, y descubrieron que se trata de dioritas, pero lo más curioso que demostró el estudio es que son -alóctonas-.  Eso significa que no pertenecen a ese lugar. No son autóctonas.  Entonces, ¿Cómo llegaron ahí?

Pinturas rupestres de Colo Michi Co

 

Ante la pregunta específica a Vicente Godoy, sobre si él presenció en primera persona un OVNI, el intendente nos contesta entre risas que “eso se cuenta en el libro”. Más allá de la broma, nos confirma que hay documentos oficiales que avalan, desde la década del 50 en adelante, que la Gendarmería Nacional, tomaba nota de cada suceso “inexplicable” en la zona. Muchos de esos relacionados a OVNIS.  A esos documentos, desde Mejorinformado tuvimos acceso:

"...en forma sorpresiva avisté posado sobre la ladera del cerro (...) un fenómeno luminoso extraño que tenía la forma de un círculo" dice el documento de Gendarmería.
OVNIS en la zona, reflejados en documentos oficiales.
Los avistajes reportados por Gendarmería datan del año 1968.

 

"Turismo Ufológico", curiosidad, o ganas de nuevas experiencias: todos los motivos son válidos para que una vez que se termine la pandemia, y retornemos a una "habitualidad" más amigable en la que los viajes ya no sufran restricciones, podamos visitar Las Ovejas, el Mirador La Puntilla, y el Parque Colo Michi Co: atractivos que en conjunto, dan vida al Portal Cósmico de la Patagonia.

 

 

EL CASO "FERMÍN ALBORNOZ": 
La noche del 17 de febrero de 1981 en Manzano Amargo, el criancero Fermín Albornoz dormía junto a dos compañeros en una precaria construcción al lado del corral de ovejas, perros y caballos en la veranada. El ruido de los animales en plena madrugada lo despertó y a unos veinte metros del lugar distinguió una luz circular de color celeste. Alertó a sus compañeros mientras sentía sobre su cabeza un fuerte zumbido que según declaró “venía de arriba”. Albornoz sintió la tierra moverse y frente a él aparecieron dos figuras “cuasi humanas” de baja talla, y vestidos con trajes azules.  Fermín asegura que de sus bocas salieron palabras que él no supo comprender, hasta que en un momento pudo distinguir algo: “Te venimos a buscar, ¿te querés venir con nosotros?”, cuenta que le preguntaron los visitantes en plena cordillera. En ese momento el criancero recuerda que se echó las manos al rostro y dijo: “Ay, señor, yo estoy con mi familia y los quiero mucho”. Fue entonces cuando perdió noción del tiempo y el espacio, y a partír de ahí no supo que pasó: “Cuando volví a mis sentidos, los seres ya no estaban, y la luz se había ido” contó. 

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