La primera noche del año no solo estuvo marcada por controles, operativos y prevención. También dejó una anécdota que, con el correr de las horas, se volvió viral por su costado humano, solidario y descontracturado. La historia fue compartida por la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos junto al SIEN, y rápidamente despertó sonrisas.
Todo ocurrió durante un control de alcoholemia en la ciudad de Neuquén, en el marco de los operativos del 1° de enero. Allí, el personal detuvo a dos adultos mayores, de entre 65 y 70 años, y al realizar el test uno de ellos arrojó una alcoholemia positiva de 0,12 gramos de alcohol en sangre.
En una ciudad donde rige la política de Alcohol Cero, el procedimiento indicaba la retención del vehículo. Sin embargo, existe una alternativa: si aparece un conductor designado, el auto puede evitar el secuestro. Y ahí fue cuando entró en escena la solidaridad.
El elegido fue Sergio Parra, enfermero del SIEN, quien —según relataron sus compañeros entre risas— aceptó manejar el vehículo con una mezcla de vergüenza y buena predisposición. “Dale, Sergio”, habría sido la frase que selló el acuerdo y desató las carcajadas del equipo.
La historia no terminó ahí. El personal acompañó a los involucrados hasta sus domicilios, que resultaron ser dos direcciones distintas, un detalle que despertó comentarios cómplices y bromas internas. “Había algo raro ahí, una relación”, deslizaron entre risas, aunque aclararon que no hicieron preguntas y se limitaron a cumplir con el operativo y con un gesto humano.
La situación fue compartida como una anécdota distinta en medio de una jornada intensa, atravesada por la responsabilidad, los controles y la prevención. Un recordatorio de que, incluso en contextos donde se aplican normas estrictas, la empatía, el humor y la solidaridad también forman parte del trabajo diario.