La investigación por el asesinato de Diego Cid en Bariloche dio resultados: dos hombres, señalados como posibles sicarios provenientes de Neuquén o Cipolletti, se entregaron en la Brigada de Investigaciones tras un cerco policial que los dejó sin salida. La fiscalía ya trabaja en su traslado a la ciudad cordillerana, donde se espera la formulación de cargos en las próximas horas.
Desde el primer momento, las miradas de los investigadores se dirigieron al Alto Valle. Testimonios y registros de cámaras pusieron bajo sospecha a los ocupantes de un Peugeot 408 blanco, vehículo que habría sido utilizado para interceptar y balear a Jabalí Chico, como apodaban a Cid.
La Brigada de Investigaciones de Bariloche, en coordinación con la de Cipolletti, desplegó un operativo que fue cerrando el círculo sobre los presuntos autores.
El cerco y la entrega
La presión policial resultó efectiva. Uno de los sospechosos, ya identificado y con pedido de captura, decidió entregarse acompañado por un abogado. Horas más tarde, el mismo letrado negoció la presentación de un segundo hombre, también vinculado al crimen. Ambos quedaron detenidos en Cipolletti, en un movimiento que marca un antes y un después en la causa.
La hipótesis de sicarios
Aunque las autoridades evitan hablar de “sicarios” en términos formales, la investigación se orientó desde el inicio hacia la participación de ejecutores contratados, con vínculos en Neuquén y Cipolletti. La modalidad del ataque rápido, certero y con armas de grueso calibre, refuerza la idea de un crimen planificado y ejecutado con precisión.
La fiscal Silvia Paolini, al frente de la investigación, evalúa ahora la entrega del arma homicida y del vehículo, piezas clave para consolidar la acusación.
La escena del crimen
Cid fue atacado en la madrugada del jueves 12 de febrero, cuando salió a comprar cerveza en el barrio 2 de Abril en el Alto de Bariloche. Tres disparos de una pistola 9 milímetros lo alcanzaron en la axila y el tórax, provocándole una hemorragia fatal. La policía halló entre sus ropas un revólver calibre 32, sin disparar, lo que sugiere que no tuvo oportunidad de defenderse. secuencia.
Lo que viene
El traslado de los detenidos a Bariloche será el paso previo a la formulación de cargos. Sin embargo, la investigación no se da por cerrada: se sospecha que podrían existir otros partícipes, incluso un nexo local que habría facilitado la emboscada. La causa avanza con un halo de misterio, mientras la comunidad espera respuestas sobre un crimen que sacudió la tranquilidad de la ciudad.