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De las 1200 Viviendas a Bariloche: quiénes son los detenidos por el crimen de Jabalí Chico

Los detenidos viven en las 1200 Viviendas de Cipolletti, fueron identificados como los presuntos sicarios del Alto Valle acusados de ejecutar a Diego Cid, “Jabalí Chico”, en Bariloche. La pistola 9 milímetros secuestrada, el Peugeot 408 blanco y los viajes frecuentes a la ciudad cordillerana los comprometen en una causa que ahora avanza hacia la formulación de cargos.

Viernes, 20 de febrero de 2026 a las 00:05
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Los dos hombres detenidos por el crimen de Diego Antonio Cid, alias "Jabalí Chico", fueron identificados como Denis y Lautaro Castillo, hermanos domiciliados en las 1200 Viviendas de Cipolletti, y deberán ser trasladados a Bariloche en las próximas horas para la formulación de cargos por el homicidio ocurrido la semana pasada en el Alto. Desde el primer momento, los investigadores los señalaron como sicarios oriundos del Alto Valle, y ahora la pesquisa confirmó su identidad, su domicilio y el vínculo con el arma y el vehículo utilizados en el ataque.

Durante seis días sus características circularon en voz baja en los pasillos judiciales. Se hablaba de “dos hombres del Valle”, de “tiradores que no son de Bariloche”, de un posible encargo ejecutado con precisión. Finalmente, la hipótesis se cerró sobre los hermanos Castillo, vque viven en la calle Escalabrini Ortiz, en el populoso barrio de las 1200 Viviendas de Cipolletti, un sector donde la conflictividad no es novedad para las fuerzas de seguridad.

Pero además, la Brigada de Investigaciones no solo puso nombre y apellido. Secuestró una pistola 9 milímetros, el mismo calibre que terminó con la vida de Cid, y un Peugeot 408 blanco. Ese auto coincide con la descripción que hizo Exequiel Cid, hermano de la víctima apodado "Jabalí Grande", quien declaró que los disparos salieron desde un vehículo que avanzaba lentamente antes de huir a toda velocidad y que esperaban la aparición de la víctima, quien regresaba de comprar cervezas a las 3 de la mañana.

En ese contexto, las cámaras de 911 RN Emergencias marcaron el recorrido del auto por distintos puntos de Bariloche. Ese rastreo permitió ubicar el hostel donde los hermanos se habían alojado hasta la madrugada del crimen, reforzando la hipótesis de que no se trató de una presencia casual en la ciudad cordillerana.

Hijos del "Gordo" Castillo

Ahora bien, el apellido Castillo no pasó desapercibido para los investigadores. Denis y Lautaro son hijos de Pablo Gabriel Castillo, conocido en el ambiente delictivo como "el Gordo", condenado a 11 años de prisión por el violento asalto a la planta procesadora Pollolín en 2017. Aquel golpe incluyó disparos al aire, golpes con la culata de un arma y un millonario botín. Ese antecedente volvió a ponerse sobre la mesa cuando los detectives comenzaron a reconstruir el perfil de los ahora detenidos.

Además, la Brigada maneja con absoluto hermetismo otro dato inquietante: los hermanos habrían viajado a Bariloche cada dos semanas durante, al menos, el último año. Esos movimientos, que ahora están bajo la lupa, podrían ser determinantes para establecer si existía un vínculo previo con la víctima o si el ataque fue el desenlace de un conflicto más profundo.

Mientras tanto, la causa avanza bajo la conducción de la fiscal Silvia Paolini, quien ya  prepara la acusación de ambos a Bariloche. Allí deberán enfrentar la formulación de cargos, en una audiencia que será clave para conocer la calificación legal, el encuadre formal y el lazo de unión entre la familia Cid y los Castillo.

Por ahora, el expediente no descarta la participación de otras personas. Tampoco se confirmó oficialmente el móvil. Sin embargo, el perfil de los detenidos, el arma secuestrada y el recorrido del vehículo consolidan la línea investigativa que desde el primer día habló de ejecutores provenientes del Alto Valle.

El crimen de "Jabalí Chico" abrió una grieta en el submundo delictivo de Bariloche. Y ahora, con los hermanos Castillo tras las rejas, la investigación entra en una etapa decisiva que podría revelar si se trató de un encargo, un ajuste de cuentas o una trama criminal todavía más compleja.

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