La diputada nacional por Neuquén, Karina Maureira, se expresó sobre su votación positiva en el proyecto de modernización laboral que se debatió en la cámara baja hace pocas horas, aunque destacó que su voto no estuvo exento de tensiones y diferencias. En una entrevista en La mañana es de la Primera por AM550, horas después de la votación, la legisladora aclaró que su apoyo al proyecto se dio bajo el principio de modernizar el sistema laboral sin comprometer los derechos de los trabajadores.
"Es una ley que busca modernizar, pero con los conceptos que uno pretende. Modernizar sí, pero sin perder los derechos como trabajadores", afirmó Maureira, quien resaltó su postura a favor de la modernización del marco laboral, pero con ciertas reservas sobre algunos de sus puntos. En particular, mencionó que su voto fue positivo en la mayoría de los capítulos del proyecto, pero que se mostró en desacuerdo con varios, especialmente con el banco de horas, una de las propuestas más polémicas del proyecto.
“Voté siete capítulos negativamente, como el banco de horas, por ejemplo. El banco de horas no es una mala herramienta, pero no puede aplicarse en cualquier actividad, como pasa en la actividad periodística. La gente está pensando en hacer una hora extra porque no llega a fin de mes, y no en acumular horas”, explicó. Para Maureira, el sistema propuesto para el manejo de las horas extras no responde adecuadamente a las necesidades de todos los sectores productivos, y consideró que no es apropiado imponerlo de manera generalizada.
Otro de los puntos que generó discrepancias fue la flexibilización de la relación entre empleador y empleado, un aspecto central de la reforma. "No me parece que el empleado y el empleador tengan que arreglar entre sí. Hay cosas que son muy finas y no van por ese lado", indicó.
Sobre la actividad de los sindicatos
A lo largo de la discusión, la legisladora se mostró particularmente crítica hacia las posiciones adoptadas por algunos sectores del oficialismo, en especial respecto a la relación con los sindicatos. Maureira cuestionó los puntos 14 y 15 del proyecto, que según ella, evidencian una "desconfianza" hacia los sindicatos. “Me pregunto, ¿por qué le tienen miedo a los sindicatos? Se puede dialogar”, dijo, subrayando que durante su carrera como periodista fue parte activa de un sindicato, por lo que no entiende la oposición a los mismos en el marco de esta reforma.
En cuanto a la votación final, Maureira detalló que, si bien apoyó la reforma en su mayoría, su postura fue dividida, reflejando una clara disconformidad con algunos aspectos claves del proyecto. "Voté siete capítulos en contra y el resto positivamente", confesó.
La reforma y las expectativas para el futuro del trabajo
Sobre las implicancias de la ley para el mercado laboral, la diputada se mostró cautelosa. "No tengo la bola mágica, pero necesitamos que sea así, la ley es una herramienta", afirmó. La reforma laboral llega en un momento complicado, con un panorama económico incierto, y Maureira subrayó que la ley podría no ser la solución definitiva para muchos problemas de las empresas. Sin embargo, remarcó la importancia de que el debate sobre la modernización continúe.
En cuanto a la situación particular de Neuquén, la diputada destacó el esfuerzo que realiza su provincia para mantenerse como ejemplo de desarrollo en el país. “Cuando trabajamos, somos muy coherentes, trabajamos de acuerdo a lo que la provincia necesita”, dijo, reconociendo los avances de la región en diversos sectores.
El lamento por la derogación del estatuto del periodista
Finalmente, Maureira expresó su profunda preocupación por la derogación del Estatuto del Periodista, una de las modificaciones incluidas en el proyecto. La diputada, que tiene una fuerte vinculación con los medios de comunicación, lamentó que esta disposición no fuera reconsiderada, a pesar de haber impulsado su anulación en el debate parlamentario. "Lamento profundamente la derogación del estatuto del periodista", concluyó.