En las últimas semanas, la Ciudad de Buenos Aires fue testigo de la aparición de un grupo social poco conocido y llamativo: los therians. Estas personas aseguran sentirse identificadas con animales, especialmente mamíferos como perros, gatos o zorros, y adoptan sus conductas en la vida cotidiana, lo que ha generado una mezcla de desconcierto y curiosidad en el espacio público porteño.
El fenómeno fue analizado en el programa Infobae a la Tarde, donde los conductores Manu Jove, Maia Jastreblansky, Paula Guardia Bourdin y Marcos Shaw compartieron sus impresiones sobre la irrupción de estos grupos. Manu Jove explicó que los therians no solo se disfrazan, sino que “se sienten perros, viven como perros, se revuelcan como perros y se enfrentan con otros perros”, destacando la profundidad de su identificación con los animales.
El origen de los therians se remonta a los años ´90
Paula Guardia Bourdin aportó un contexto histórico sobre el fenómeno, recordando que sus raíces se remontan a los años 90 en comunidades en línea bajo la palabra "otherkin", que inicialmente se refería a personas que se identificaban con seres fantásticos como elfos. Con el tiempo, esta identificación derivó en lo que hoy se conoce como therians, quienes se autoperciben como animales. La conductora aclaró que esta vivencia es distinta del fenómeno furry, que está más ligado al cosplay y fandom, mientras que los therians experimentan una fragmentaria identidad animal.
El debate incluyó la reacción social que provoca la presencia de therians en espacios públicos. Manu Jove relató que en el barrio Chino de Belgrano se generó un espectáculo cuando aparecieron therians disfrazados y actuando como animales, lo que llamó la atención de los vecinos y transeúntes. Tomás Trapé, desde Rosario, bromeó sobre la escena y destacó la dificultad para describirla, aunque también expresó preocupación al mencionar irónicamente un posible encuentro con su perro, enfatizando que, pese a las diferencias, apoya que se diviertan.
Guardia Bourdin reflexionó sobre el aspecto inquietante que genera en algunas personas la presencia de individuos enmascarados o con comportamientos inusuales, comparándolo con la sensación provocada por los payasos, donde la máscara y lo desconocido pueden despertar extrañeza o temor.
Por su parte, Trapé resaltó que en entrevistas con therians estos afirmaron no haber experimentado situaciones desagradables y que suelen ser pacíficos y amigables, lo que invita a una visión más abierta y menos temerosa sobre su convivencia en la ciudad.
En cuanto a la convivencia diaria, Marcos Shaw compartió el testimonio de una joven therian que explicó que, aunque en su tiempo libre adopta comportamientos animales, como usar máscaras, collares y jugar en plazas, en su vida cotidiana se comporta como cualquier persona civilizada, manteniendo sus responsabilidades y rutinas normales.
Trapé definió esta práctica como un “tiempo de ocio” que permite a estas personas expresar su identidad fragmentaria en espacios y momentos específicos. La discusión se tornó más amena con la idea humorística de pasear therians como si fueran perros, mostrando la ligereza con la que algunos abordaron el fenómeno.
Finalmente, se mencionaron otros fenómenos relacionados, como el sirenismo, donde personas se ponen colas de sirena para nadar, incluso con competencias mundiales, reflejando un creciente interés por identidades y expresiones corporales alternativas.
Manu Jove cerró el segmento con una nota irónica: “El futuro, entre therians y sirenismo, llegamos al futuro de alguna u otra manera”, destacando cómo estas expresiones emergentes desafían las nociones tradicionales sobre identidad y convivencia urbana.