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Primer encuentro internacional de muralistas “Pintando la Bahía de San Antonio”

¿Cómo será llegar a un lugar, recorrerlo, hablar con su gente y regalarles un mural? Eso mismo nos cuenta Luciano Rodríguez, artista de Comodoro Rivadavia, quien participó del “Primer encuentro internacional de muralistas Pintando la Bahía de San Antonio”, en Río Negro.
Viernes, 14 de diciembre de 2018 a las 07:51
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Por Carla Barbuto

La bahía de San Antonio (Río Negro) es reconocida por sus playas, por su puerto, por sus aguas templadas y, quizá, también comience a ser conocida por su arte, por sus murales y por la inquietud colectiva de darse a conocer por algo más místico que las olas y el viento.

Esa es la propuesta de “Pintando la Bahía de San Antonio” -22 al 25 de noviembre-, un encuentro de pintura in situ impulsado por el grupo de artistas Vanguardia Arte de San Antonio Oeste. Como parte de esta acción, este año se llevó a cabo el “Primer encuentro internacional de muralistas Pintando la Bahía de San Antonio”, desde el 18 al 25.

Charlamos con el muralista Luciano Rodríguez, quien no dudó en sumarse cuando vio la convocatoria en redes sociales, y nos contó que se trata de “un encuentro de arte que convoca a artistas plásticos, pintores y fotógrafos bajo la premisa de representar la ciudad, su cultura y la relación que ésta tiene con la naturaleza. Este año, para su tercera edición, se sumó la pintura mural a la propuesta, realizando el primer encuentro internacional de muralistas”.

 



Luciano es de Comodoro Rivadavia (Chubut) y desde aquellas latitudes no siempre es fácil sumarse a encuentros de artistas. “La mayoría son en el Norte del país. Nos -el plural alude a Ángela Nieva, con quien pinta murales desde hace 5 años- enteramos tarde, estamos lejos. Ésta era nuestra oportunidad, no podíamos no ir. Le escribí a Lidia Rosana Gómez,  organizadora del encuentro, preparamos un boceto para llegar con una idea tentativa, agarramos las cosas, cargamos el auto y nos fuimos”.

 



Pensamos en el maravilloso regalo de dejar el propio arte en la pared de una ciudad cualquiera. ¿Qué dejaste en San Antonio?, preguntamos. Y Luciano nos dice que “además de las obras que realizamos, dejamos nuestras inquietudes artísticas, nuestras ideas sobre la pintura mural, el por qué y el cómo lo hacemos. Dejamos y compartimos en otros nuestras experiencias y técnicas con otros artistas, con vecinos, con los niños y adultos con los que nos encontramos durante estos días”. Y agrega: “Particularmente con Ángela creo que dejamos nuestro interés por la naturaleza. Dejamos la intención de dar a conocer un poco más del lugar que visitamos, la inquietud de averiguar, ver, estudiar y valorar la fauna local”.

Una becasa de mar, un chorlito doble collar y un playero rojizo
El regalo de Ángela y Luciano son tres aves que pueden encontrarse en la región: una Becasa de mar, un chorlito doble collar y un Playero rojizo. “Las pintamos lo más fielmente posible y colocamos sus nombres para que los vecinos puedan identificarlas”, nos cuenta el muralista.

 


“Habíamos investigado un poco antes de viajar y llevamos un preboceto. Al llegar a San Antonio, nos llevaron a conocer el museo de la ciudad, y los equipos de esa Institución y de la Fundación INALAFQUEN (que trabaja en conservación y protección ambiental) nos dieron una charla sobre la reserva natural de la bahía. Esa charla confirmó lo que habíamos buscado y seguimos adelante con el boceto que teníamos”, nos dice Luciano.

“Con Ángela, nuestro planteo es dar a conocer la flora y fauna local; y para ello recurrimos a un acabado lo más realista posible. Siempre nos queda la duda de si lo que nosotros representamos se condice con cómo es realmente el animal o la vegetación”, nos comenta. Y sigue: “Esta duda se borró cuando conocimos a la bióloga Mirta Carbajal, que trabaja en la reserva natural de la bahía. Ella vio nuestro trabajo y nos dio confianza, nos dijo que estaban bien representadas las especies que plasmamos”.


 



Luciano ha intervenido paredes en distintos lugares de la Patagonia. Comenzó pintando murales en la secundaria, pintó en espacios públicos y escuelas de Comodoro, y se animó a mostrar su arte en otros lados de la Patagonia hace cuatro años. Al comienzo, nos preguntábamos “¿Cómo será llegar a un lugar, recorrerlo, hablar con su gente y regalarles un mural?”. Luciano nos responde: “Si recuerdo algo especial de los murales que he realizado con diferentes colegas es lo comunitario, el compartir, la interacción con otros, el intercambio.. La capacidad de reunir personas que tiene una imagen en su proceso de creación y la posterior apropiación del espacio, el aprendizaje a partir de la experiencia compartida con otros”.


 

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