El Estadio Monumental vivió una noche que mezcló tecnología, moda y emoción colectiva. Bad Bunny desembarcó en River como parte de su Debí Tirar Más Fotos World Tour y transformó el escenario en una experiencia visual que fue mucho más allá del repertorio. Entre luces, pantallas y cambios de vestuario, hubo un gesto que detonó el estadio por la relación con Lionel Messi.
En medio del show, Bad Bunny apareció con la camiseta de la selección argentina en celeste y blanco, con el número 19 en en pecho. El guiño a Lionel Messi generó una reacción inmediata del público, que respondió con una ovación ensordecedora apenas reconoció el dorsal histórico que el capitán utilizó en el mundial de Alemania 2006.
La puesta en escena acompañó ese momento con una producción de alto impacto. Pantallas gigantes, efectos lumínicos sincronizados y un despliegue audiovisual envolvente potenciaron cada bloque del concierto. Bad Bunny fue alternando climas, desde segmentos más íntimos hasta explosiones coreográficas que mantuvieron al estadio en constante euforia.
El recorrido musical incluyó hits recientes y clásicos que marcaron su consolidación global. La combinación de reguetón, trap, pop y ritmos caribeños sostuvo un ritmo dinámico que no dio respiro. Cada transición estuvo acompañada por un cambio de look que reforzó la narrativa estética del espectáculo.
El artista puertorriqueño también apostó por el factor sorpresa con la presencia de invitados especiales que se sumaron en distintos momentos de la noche. Esas apariciones elevaron la energía colectiva y consolidaron la idea de que cada función en River tenía identidad propia dentro de la gira.
Más allá del guiño futbolero, el concierto funcionó como una declaración de conexión cultural con el público argentino. La elección de la camiseta no fue un detalle menor en un país donde el fútbol atraviesa identidades y generaciones. El estadio respondió con cánticos y una entrega total.
Con fuegos artificiales y una puesta final cargada de intensidad, Bad Bunny cerró la jornada confirmando el peso de su figura en la escena global. El homenaje a Lionel Messi quedó como uno de los momentos más comentados de la noche y reforzó el vínculo entre el artista y una audiencia que lo recibió como local.