Colas y Bigotes

Lo abandonaron en Playas Doradas y dos turistas lo trajeron a Cipolletti

Las mujeres que estaban de vacaciones vieron cómo desde un auto dejaban al perro y aceleraron para que no los siguiera. Cachi corrió cuanto pudo pero no pudo alcanzarlos
CyB
martes, 16 de julio de 2019 · 18:07

Natalia se tomó unos días de descanso junto a una amiga que la sacó a los tirones de su chacra de Cuatro Esquinas, en la que tiene a sus pensionados y rescatados. Allí vive y tiene una guardería para perros, donde también da clases de educación canina.

Entre tantos perros a su cuidado, están también los propios, los tránsitos eternos que le dejan y los rescatados, además de tres caballos.

Tras unos días de viaje y descanso, Natalia y Mónica llegaron al último destino: Playas Doradas, a unos 30 kilómetros al este de Sierra Grande, provincia de Río Negro. Como Natalia no conocía el lugar, bajaron a la playa en su vehículo, pero el paseo duró poco ya que quedaron varadas en la arena.

Aunque llamaron a la policía, ésta nunca llegó (según les dijeron porque no las encontraban). Pero afortunadamente un hombre las vio e inmediatamente fue a buscar a Cachi, un conocido del lugar que tiene un camión y quien una semana atrás también había auxiliado en el mismo lugar al hombre que se percató de la situación.

Por esas cosas de la vida, cuando lograron sacarlas, el auto sale para el lado contrario al que iban ellas y fue en ese momento cuando ven cómo desde un auto dejan un perro y se van a toda velocidad. Sí, habían abandonado un perro frente a ellas, justo frente a Natalia que rescata cuanto perro en situación extrema se le cruza.

La rabia ante una situación como esta nos haría salir atrás del auto y agarrar a quien abandonó a ese ser indefenso, y maldecirlo por tan cobarde acción, pero en realidad lo único que sirve en ese momento es intentar agarrar al perro y salvarlo.

Y así fue, eso hicieron estas mujeres, que aceleraron y fueron en busca de ese perro que corría atrás del auto al que había subido seguramente contento de salir a pasear. Allí iba a toda velocidad, como loco buscando a la familia que lo había abandonado.

Hoy Cachi, así lo llamaron por quien las rescató e hizo que vieran ese abandono, está en la casa de Natalia. Lloró un poco, pero durmió plácidamente en el viaje desde Playas Doradas hasta Cipolletti, sabiendo que estaba con sus “ángeles”.

Cachi necesita un hogar, una familia que nunca más lo abandone y que realmente esté dispuesta a amarlo, pero esta vez para siempre. Ya le regalaron un baño y corte y pasará en estos días por la peluquería, después será castrado y quedará listo para ser adoptado, mientras tanto disfruta de la estadía en la guardería. 

Quien esté interesado en adoptar a Cachi y colaborar para pagar la castración, se puede comunicar con Natalia Larrosa. 

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