La previa del duelo entre Independiente y Rosario Central dejó de ser futbolera para transformarse en una batalla por el poder. Pablo Bebote Álvarez, histórico jefe de la barrabrava del Rojo entre 1996 y 2017, anunció en sus redes sociales que volverá a ingresar al estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini para recuperar el control de la hinchada, mientras que la barra oficial prometió frenarlo “a los tiros”, encendiendo una interna que ya está desbordada.
El Rojo cierra su participación en la última fecha del Grupo B del Torneo Clausura sin chances de avanzar, pero con la ilusión de sumar puntos para acercarse a la Copa Sudamericana. Sin embargo, el foco de este sábado por la noche no estará en el césped sino en las tribunas. Allí es donde Álvarez prometió volver a pararse tras ocho años de ausencia, una estadía en prisión por amenazas al entonces entrenador Ariel Holan, y un largo período bajo derecho de admisión.
En los últimos meses, Bebote aprovechó el desgaste y descrédito de la barra actual, señalada tras la brutalidad ocurrida ante Universidad de Chile por Copa Sudamericana, para reagrupar a su gente y presionar por su regreso. La caída en desgracia de la facción que hoy ocupa la Santoro Baja dejó un vacío que Álvarez interpretó como el momento exacto para volver a aparecer.
Incluso antes del anuncio oficial, varios laderos del ex líder habían reaparecido en distintos sectores del estadio y en su entorno cercano. A eso se sumó la recuperación del local que Álvarez fundó y luego vendió en la esquina del estadio, que recibió una inspección municipal repentina durante la semana.
La interna escaló aún más cuando Álvarez fue a buscar a Mauro Romero Avendaño, uno de los hombres fuertes de la barra actual con derecho de admisión. El enfrentamiento quedó grabado en video y se viralizó, dejando en evidencia que la pelea ya había pasado del plano discursivo a la acción directa. Minutos después, Bebote redobló su postura exhibiendo banderas que aseguró haberle robado al actual jefe, Mario Nadalich, y retándolo públicamente a una pelea “mano a mano” para definir quién se queda con la tribuna.
La respuesta no tardó. Más de 300 integrantes de la barra oficial se reunieron en un club de Barracas, mostraron sus propias banderas desmintiendo a Álvarez y cerraron la noche con un grito tan contundente como preocupante: “Bebote, querido, te vamos a cagar a tiros”.
Ante el clima de máxima tensión, la Aprevide detectó más de 150 actualizaciones de carnets en la sede de Mitre 470 y sospechó que podrían estar vinculadas al operativo de retorno del ex líder. El organismo exigió al club el listado completo de los asociados habilitados para este partido, pero Independiente no envió la información. Como medida preventiva, ordenó aumentar el operativo de seguridad: de 450 a 570 efectivos.