Bolivia vivió una de esas noches que marcan generaciones porque derrotó a Surinam 2 a 1 en la ciudad mexicana de Monterrey por las semifinales del repechaje rumbo al Mundial 2026 con la ilusión intacta de volver a una Copa del Mundo después de más de tres décadas.
El encuentro se disputó en el estadio BBVA, cancha neutral, partido único y en el llano. No había margen de error quien perdía se quedaba afuera de todo.
Fue Bolivia quien tomó posesión de la pelota en la primera parte del tiempo inicial, una postura que Suranim elige y apostó a la contra que le permitió provocar llegadas muy peligrosas. Sin altura geográfica, el conjunto del altiplano queda expuesto ante su falta de creatividad y de ritmo de juego ofensivo.
Milagrosamente se salvó el equipo de la Conmebol a los 28 minutos, en una réplica veloz de Kerk que hizo un control en movimiento fantástico, desbordó a su marcador y envió el centro exacto para Poroe que le erró al arco. El conjunto de la Concacaf merecía la ventaja, pero no concretaba.
A los 35 fue el arquero boliviano Guillermo Viscarra quien evitó el primer gol de la tarde en Monterrey. Impresionante atajada del actual Alianza Lima de Perú ante el cabezazo de Menthy Abena. Lo único positivo para Bolivia, hasta ese momento, era el empate transitorio en cero.
Todo lo que había malogrado el conjunto centroamericano en el primer tiempo lo concretó en la primera jugada del complemento para gritar el 1 a 0 con que avanzaba a la gran final contra Irak. Laim Van Gelderen a los 4 minutos del segundo tiempo abrió el marcador de atropellada dentro del área pero al término de una muy buen jugada colectiva de Surinam.
Algo tenía que modificar Óscar Villegas desde el banco para levantar a su equipo y a los 14 minutos del complemento dispuso el ingreso de Moisés Paniagua que a los 27 alcanzó el empate que llevabatodo al alargue.
Con el envión, Bolivia siguió atacando y apenas 7 minutos más tarde del empate, encontró el penal que Miguelito transformó en gol para dar vuelta el resultado en un partido muy adverso.
Desde el segundo tanto hasta el final, el ganador buscó hacerse de la pelota para no sufrir, pero Surinam se fue con todo y se jugaron poco más de 12 minustos extras por decisión del árbitro. El resutado no se modificó, Bolivia aguantó y de esta maner se metió en la gran final contra Irak en este mismo escenario el próximo martes desde las 21:30 (hora de la Argentina) por uno de los últimos boletos a la anhelada Copa del Mundo 2026.
Formaciones
Bolvia: Guillermo Viscarra; Diego Medina, Luis Haquin, Efraín Morales, Ronnie Fernández; Héctor Cuellar, Robson Matheus, Gabriel Villamil; Miguelito, Enzo Monteiro, Ramiro Vaca. DT: Óscar Villegas.
Surinam: Etienne Vaesen, Djavan Anderson, Menthy Abena, Shaquille Pinas; Laim Van Gelderen, Melayro Bogarde, Jean Paul Boëtius, Stéfano Danswill; Joel Piroe, Tjaronn Chery, Gyrano Kerk. DT: Hank ten Cate.
La previa
La Verde llega a esta instancia tras finalizar séptima en las Eliminatorias Sudamericanas, lo que le permitió acceder a esta última oportunidad. Con una base joven y la esperanza renovada, el equipo boliviano apuesta a dar el golpe y meterse entre los mejores del mundo, algo que no consigue desde Estados Unidos 1994.
Del otro lado aparece Surinam, un rival poco tradicional pero que llega con ambición. El conjunto caribeño logró meterse en el repechaje tras una ajustada clasificación en Concacaf y cuenta con varios futbolistas formados en Europa, lo que le aporta jerarquía y experiencia para este tipo de desafíos.
Además, hay un detalle no menor: el partido se jugará lejos de la altura de La Paz, una condición que históricamente favorece a Bolivia. Esta vez, en México y a nivel del mar, el contexto será diferente y el desafío aún mayor.
El premio es enorme. El ganador de este cruce avanzará a la final del repechaje, donde espera Irak, en otro duelo a todo o nada por un lugar en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.