El Abierto de Australia ya tiene su duelo decisivo y no podía ser más contundente. Aryna Sabalenka y Elena Rybakina, dos de las jugadoras más dominantes del circuito, se cruzarán en la gran final del primer Grand Slam de la temporada, en un partido que reúne presente, historia reciente y una rivalidad que ya dejó capítulos memorables.
Sabalenka volvió a confirmar por qué manda en el ranking mundial. La bielorrusa, número uno del planeta, despachó con autoridad a Elina Svitolina por 6-2 y 6-3, en un partido que controló de principio a fin. Firme con su servicio, agresiva desde el fondo y con una solvencia que intimida, apenas cedió su saque una vez y quebró en cuatro oportunidades.
Con este triunfo, Sabalenka alcanzó su cuarta final consecutiva en Melbourne, un territorio que ya siente propio. Campeona en 2023 y 2024, la bielorrusa sigue construyendo una era en Australia y reafirma su regularidad en los grandes escenarios: finales en Australia y Roland Garros el último año, semifinales en Wimbledon y título en el US Open. Números de una líder indiscutida.
Del otro lado estará Elena Rybakina, que también debió exigirse para llegar al último día. La kazaja superó a Jessica Pegula por 6-3 y 7-6 (7) en una batalla intensa que se definió por detalles. Un quiebre le bastó para quedarse con el primer set, mientras que en el segundo debió resistir momentos críticos, incluso dos puntos de set en contra, antes de imponerse en el tie-break.
Rybakina vuelve a una final en Melbourne con una cuenta pendiente. En 2023 estuvo a un paso del título, pero cayó justamente ante Sabalenka. Ahora, con más experiencia y la ambición intacta, buscará su primer Abierto de Australia y su segundo trofeo de Grand Slam, tras el histórico Wimbledon 2022.
La final se jugará este sábado desde las 5.30 de la mañana (hora argentina) y promete ser un espectáculo de potencia, precisión y carácter. Melbourne tendrá una reina asegurada, pero antes habrá un duelo sin concesiones entre dos jugadoras que no negocian protagonismo. El primer gran golpe del año está por caer.