El tenis argentino quedó sacudido por una noticia que golpea directo a la credibilidad del circuito. Leonardo Aboian fue suspendido por seis años y nueve meses tras admitir múltiples violaciones al Programa Anticorrupción, en un fallo oficial comunicado por la International Tennis Integrity Agency (ITIA).
El organismo informó que el jugador reconoció 30 infracciones, entre ellas el amaño de ocho partidos propios, tanto en singles como en dobles, disputados en torneos del ITF World Tennis Tour y del circuito Challenger. Además, aceptó cargos vinculados a facilitar apuestas, no realizar su mejor esfuerzo competitivo y no denunciar intentos de corrupción.
La sanción, que se extiende hasta junio de 2032, le prohíbe competir, entrenar o incluso asistir a eventos oficiales organizados por entidades afiliadas a la ITIA, entre ellas ATP, ITF y los cuatro Grand Slams. También deberá afrontar una multa de 40 mil dólares, aunque una parte quedará en suspenso sujeta al cumplimiento de la pena.
Aboian había sido suspendido provisionalmente en septiembre de 2025 mientras avanzaba la investigación. En su carrera había alcanzado el puesto 453° del ranking ATP en singles y el 229° en dobles, además de conquistar tres títulos individuales ITF y 19 en dobles. Su último título llegó apenas días antes de que se hiciera efectivo el castigo provisional.
El caso vuelve a poner bajo la lupa las categorías menores del tenis profesional, donde los controles anticorrupción se han intensificado en los últimos años. Esta vez, el impacto es local y profundo: un jugador argentino marginado por casi siete años y un mensaje contundente del organismo internacional.
La sanción no solo marca el final abrupto de una carrera en ascenso, sino que también reabre el debate sobre la transparencia y los riesgos que rodean al circuito.