EDITORIAL

Alistados para gobernar

En cuanto a lo que respecta del escenario institucional, el gobierno ha hecho una tarea impecable. Trabajando con los gremios ha logrado disminuir el horizonte de conflictividad. Al menos con los gremios estatales más combativos, queda por ver que pasara con ATEN el gremio más complejo en su relación con el gobierno. A primera vista da la impresión que ni a ATEN ni al gobierno le conviene este primer semestre enfrentarse, pero es una cuestión a seguir de cerca. El recelo entre ambos está siempre presente y la nueva conducción de ATEN tiene sobre sus espaldas la sospechas de cierto entendimiento con el gobierno.
domingo, 1 de febrero de 2015 · 06:34
Da la impresión que la fórmula del MPN se esfuerza por mostrar su capacidad de gobernar fuera de la órbita o de la impronta de Jorge Sapag, es natural o al menos es lo habitual cuando se trata de reemplazar o suceder a quien está gobernando y se es candidato de la continuidad o del oficialismo. Lo lógico es que se haga hincapié en lo positivo y se trate de  mostrarse distinto en cuanto a lo negativo. Las últimas apariciones de la formula Gutiérrez-Figueroa  están haciendo un esfuerzo en la escenificación de su interés por mostrarse cercanos a la sociedad civil. De hecho Omar Gutiérrez en sus alocuciones menciona muy seguido la palabra "pueblo”; una forma de mostrarse cercano a la sociedad o de parecerse más parte de quienes deciden la continuidad o no del gobierno.
El Movimiento Popular Neuquino en su larga trayectoria al frente del Estado ha vivido tantas y diversas circunstancias que conoce muy bien el ropaje con que vestirse en cada ocasión. En la presente ocasión quienes encabezan la oferta electoral son dos experimentados jóvenes formados en la escuela de poder que es el MPN; de hecho acaban de vencer a unos de los más encumbrados dirigentes de la historia del Movimiento y en agosto de 2014 derrotaron a quien parecía encumbrarse en el próximo gobernador. Estamos hablando de Jorge Sobisch y de Guillermo Pereyra. Estos son hechos reales y concretos, son comprobables y en consecuencia uno es el presidente del partido y candidato a gobernador y el otro es presidente de la Convención partidaria y candidato a presidir la Legislatura. Ellos saben qué les espera en caso de gobernar y también sienten el peso que deben sobrellevar por ser quienes encabecen la lista del movimiento. Una mochila que tiene medio siglo de historia.
Tal vez estas razones accionen sobre su proceder. No es fácil hacerse cargo de semejante legado y menos en medio de semejante mutación histórica-política. El peso de la historia desafía la frescura de su oferta y choca con el discurso de quienes parados enfrente fundamentan los años de continuidad. Ese es el desafío de la fórmula oficialista y el gran argumento de sus opositores. Allí radica la base de la argumentación teórica del discurso de quienes quieren ser gobierno. Hay que estar cerca de las demandas y asumir la representación de ellas. Una tarea nada fácil para quienes gobiernan desde hace medio siglo. El gran interrogante es ¿cómo ser iguales y diferentes?
En cuanto a lo que respecta del escenario institucional, el gobierno ha hecho una tarea impecable. Trabajando con los gremios ha logrado disminuir el horizonte de conflictividad. Al menos con los gremios estatales más combativos, queda por ver que pasara con ATEN el gremio más complejo en su relación con el gobierno. A primera vista da la impresión que ni a ATEN ni al gobierno le conviene este primer semestre enfrentarse, pero es una cuestión a seguir de cerca. El recelo entre ambos está siempre presente y la nueva conducción de ATEN tiene sobre sus espaldas la sospechas de cierto entendimiento con el gobierno. Los antecedentes no contribuyen a esta afirmación, pero cierto parentesco entre Guagliardo y Mancilla operan como vasos comunicantes entre el gobierno la organización gremial.
Los esfuerzos
La oposición se esfuerza por alcanzar estándares de credibilidad. Tanto Horacio Quiroga como Ramón Rioseco tratan de presentarse como "la opción”.  Ambos intendentes son las figuras más visibles como la alternativa a tantos años de gobierno. Ambos se esfuerzan para mostrarse como la verdadera opción al MPN. En definitiva es una disputa entre ellos, lo que realmente deben demostrar es que son una verdadera opción. Tarea un tanto compleja, no porque no lo sean sino porque deben convencer a un electorado que lleva décadas votando de manera consecuente al MPN.
Quien pueda convencer a los votantes que es posible cambiar de gobierno sin cambiarle vida será quien mayores chances tenga, esa y no otra, es la verdadera razón de cambio en una sociedad que hace casi medio siglo viene confiando en un mismo signo político. 
Basada en estas razones, cualquier análisis político es de por sí un análisis conservador y no hay motivos sociales ni políticos  que puedan modificar esta presunción.
Los hechos demuestran que el gobierno neuquino mantiene la iniciativa política y en medio de los avatares de la gestión sigue siendo una opción confiable para los ciudadanos. Quedan menos de 90 días para que se vote, hasta aquí las cosas siguen bajo dominio del oficialismo. Los esfuerzos de los candidatos opositores son una encomiable razón para tener en cuenta, pero los intereses por los que los ciudadanos votan están todavía bajo la esfera de quienes gobiernan.

 

M.E.G.



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