La Política en Neuquén

Un cierre de año a pedir del MPN

Omar Gutiérrez, llega al 2020 con un 59% de adhesión de los neuquinos. El domingo se reunió con Guillermo Nielsen (YPF) y el jueves con cuatro ministros nacionales.
domingo, 29 de diciembre de 2019 · 14:24

La última semana del 2019 dejó en evidencia por donde transitarán los próximos seis meses de institucionalidad neuquina. Política, política y más política. Los primeros 19 días de gobierno de Alberto Fernández pusieron a prueba la cintura, el tacto y el timing del MPN. Los últimos días de la primera quincena de diciembre fueron utilizados como el tiempo de percepción del momento, el humor y las intenciones que traía consigo el nuevo Presidente, Alberto Fernández. El partido provincial tendió sus brazos sobre todo aquel “peroalbertista” que estuviera dispuesto a recibirlos y escucharlos. Así fue como las reuniones y gestiones fueron surgiendo de manera natural.

Ingresando a la segunda quincena del último mes del año, los encuentros fueron tomando formalidad con una reunión entre Gutiérrez y Fernández, incluida. Esta última semana de diciembre, el gobernador encabezó reuniones con cuatro ministros del gabinete nacional. Cuatro encuentros de trabajo en un solo día. La institucionalidad en toda su dimensión.

La receta de la permanencia                                     

¿Qué es lo que hace que el MPN en menos de un mes de gestión alcance el reconocimiento de una administración nacional que en su inicio lo advertía como “antiguo socio” del macrismo? Los hombres del MPN han logrado trascender las fronteras de la provincia y ubicarse en el escenario nacional e internacional. El reconocimiento está ligado a la solidez política territorial alcanzada en toda la provincia, a la seguridad jurídica y social que pudo enhebrar con paciencia artesana y a la concepción y ejecución de un modelo de políticas públicas sociales que atraviesa a toda la sociedad neuquina. Gestión,  institucionalidad y políticas públicas de largo alcance; las cartas de presentación de este MPN del tercer milenio.

La seguridad del trabajo realizado lleva a Omar Gutiérrez a convertirse en unos de los dirigentes con mayor predicamento en el concierto nacional. Dejando de lado los “celos” de cartel de sus pares patagónicos, el mandatario neuquino es hoy uno de los políticos más considerado por la opinión pública y el establishment empresarial nacional. Un capítulo aparte es la relación que mantiene con las más altas autoridades de las compañías petroleras extranjeras que operan en nuestro país. Gutiérrez ha demostrado sus grandes dotes de conciliador permanente. A la hora de negociar se le reconoce una paciencia “vaticana” y una gran facilidad para ofrecer alternativas de solución diversas para un mismo inconveniente. Muchos ven en él a un joven gobernador con la experiencia de un dirigente político entrado en años.

Sapag, la matrix

Pocos saben que Gutiérrez hizo sus primeras armas administrando los recursos de la Legislatura provincial, cubriéndole las espaldas al entonces vicegobernador Jorge Augusto Sapag. Una relación que fue madurando durante los últimos 20 años. Quizás allí radique  la explicación del porqué de los frutos que los hombres y mujeres “de gestión” del MPN, hoy, estén cosechando entre sus pares de otras provincias y de los grandes partidos nacionales, o de los que aún se mantienen en pie.

Para quienes seguimos la política neuquina, desde hace algunos años, lo que está sucediendo con los hombres  y mujeres “de gestión” del MPN no es nuevo ni extraordinario. Es el fruto de varias décadas de previsibilidad política y económica. De mantener la planificación de una provincia con mano férrea desde esa eterna usina generadora de políticas públicas como es el COPADE y de no apartarse de una cuestión clave para su preservación. Continuidad política con renovación de cuadros dirigentes periódica de abajo hacia arriba. Podrá haber objeciones y criticas pero las pruebas están a la vista.

Nombres y proyección

El año que concluye encuentra el MPN en su mejor momento. Omar Gutiérrez es el dirigente político del interior con mayor imagen positiva promedio, en su propio terruño. Papa Noel le acercó una muestra que lo ubica con un 59% de aceptación y apoyo de la sociedad neuquina. En tiempos de crisis y desesperanzas podemos concluir que estamos ante un hombre que ha sabido manejar los tiempos y que supo construir cercanía con sus representados.  Así como Gutiérrez es el presente y Jorge Sapag es el constructor permanente de alianzas y proyecciones desde la periferia, tenemos que decir que el intendente de la ciudad, Mariano Gaido, es el futuro a la vista. Nacido desde el mismo molde que el actual gobernador, no disimula lo bien que le ha caído el sillón de   “lord mayor” de la capital de Vaca Muerta. El intendente capitalino, en 19 días de gestión no ha dejado rincón de la ciudad por recorrer. Con un tono campechano y gestos “peronistas” se confunde entre los empleados y no deja pasar oportunidad para hacerse del entusiasmo que cada uno de los agentes municipales muestra a la hora de colaborar con la actual gestión comunal. Lo ven como “uno de ellos” y al intendente lo “enamora” el nivel de pertenencia alcanzada con la familia municipal. Por el momento Gutiérrez y Gaido tienen el foco puesto en lo institucional. Y así será por los próximos 12 meses. En estas últimas dos semanas pusieron a prueba el poder de fuego que tienen. Los actos protocolares compartidos son una muestra del peso que alcanzan ambas figuras en sintonía. En la grilla también tenemos que mencionar a Pablo Gutiérrez, actual COPADE, y al vicegobernador, Marcos Koopman. Pablo es el portador de un bagaje de herramientas de aplicación que en el futuro serán parte del modelo de gestión de políticas públicas sociales que los próximos gobiernos de Neuquén deberán llevar al territorio. De hecho él hoy es el predicador de estas “nuevas formas” en la inmensidad del desconocimiento colectivo. Una gran apuesta que nos lleva a pensar en modelos de gestión más directos. De estar en modo permanente con las exigencias de todos y cada uno de los habitantes de la provincia. Una apuesta que, en el mediano plazo, tendrá como principal escollo a los propios dirigentes del MPN. Los caciques territoriales son desconfiados y para aceptar las nuevas formas se toman su tiempo de análisis. Salvando los contrastes, en Pablo Gutiérrez se puede visualizar una corriente en la que el MPN va alimentando un de sus tantas nuevas germinaciones. Un esquema de “gobernanza” asentada sobre los jóvenes en cualquiera de sus condiciones. La administración provincial acentúa y profundiza su relación con los jóvenes, de hecho el mandatario provincial esta semana encabezó la primera reunión del gabinete joven. Herramientas que cuando se anunciaron fueron vistas como una cuota más de la participación del marketing político pero que el propio mandatario, a fuerza de convencimiento  y perseverancia, terminó ubicándola como una novedosa política pública social con sello neuquino.  

Marcos, garante y continuador

El actual vicegobernador, de todos los mencionados, quizás sea  el de más bajo perfil. Esto no quiere decir que no esté a la altura de las circunstancias y mucho menos que tenga poco por ofrecer. Su poco nivel de exposición tiene que ver con la relación traumática y poco amistosa que hubo en el anterior mandato provincial, entre Omar Gutiérrez y su vicegobernador, Rolando Figueroa. Durante los últimos 4 años “pasaron cosas”, de allí el perfil adoptado por el otrora “hombre fuerte” del BPN. Koopman es consiente del momento en el que le tocó asumir ser compañero de fórmula de Gutiérrez y la responsabilidad que tiene por delante al haberse convertido en vicegobernador de la provincia. Está en sintonía permanente con el mandatario provincial. Es uno de los cuadros que más a estudiado sobre el potencial de desarrollo de Neuquén más allá de Vaca Muerta. Sin dudas otro “nuevo” dirigente de peso que  el MPN tiene en las gateras para ubicarlo, en el futuro, en el casillero “del poder” según lo que demande el escenario, las circunstancias y conveniencias colectivas. Quizás parezca arriesgado, en esta argentina de hoy, plantear escenarios a cuatro años. Algo que en otros países serios hace a la normalidad y a las cuestiones de Estado, aquí es visto con desconfianza. Precisamente es allí en donde radica la fortaleza de los dirigentes del partido provincial, planificar a largo plazo, a pesar de las contingencias nacionales, y no apartarse del rumbo aunque “vengan degollando”.

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