No todo lo que ocurre en el estadio se ve desde las tribunas. María Becerra decidió contar qué pasó realmente cuando ingresó a La Casita durante uno de los shows de Bad Bunny en Buenos Aires. Lejos de una imagen prolija, la cantante eligió describir la experiencia con una sinceridad que desató risas.
La estructura montada como segundo escenario se convirtió en uno de los espacios más comentados del tour. Allí, invitados especiales comparten un tramo del recital en un clima festivo que combina música, baile y exposición en pantallas gigantes. María Becerra fue una de las figuras que logró acceder a ese sector exclusivo.
Días después del recital, en diálogo con la prensa durante un evento internacional, María Becerra habló sin filtro sobre lo que vivió en ese rincón privilegiado del espectáculo. “Me encantó. La verdad que un crack Benito, el show de él, una locura”, expresó, marcando primero su admiración por el despliegue artístico.
Sin embargo, la anécdota tomó otro rumbo cuando reveló cómo atravesó la noche. “Estuvimos ahí en La Casita, aunque ni se vio…”, comentó, antes de explicar que su estatura y la ubicación dentro del grupo hicieron que quedara prácticamente fuera del encuadre de las cámaras del estadio.
La confesión más llamativa llegó después. Entre risas, María Becerra reconoció: “Me puse re borrachísima. Estuvo increíble, estuvo increíble”. La frase no tardó en viralizarse y mostró un costado distendido de la artista, lejos del guion perfecto que suele dominar los grandes eventos musicales.
También recordó un detalle que había compartido previamente en redes sociales: “Yo misma me fui atrás porque me daba vergüencita jajaja”. Esa combinación entre timidez y desinhibición terminó pintando un retrato más humano de la experiencia dentro de un show para más de setenta mil personas.
El paso de Bad Bunny por Buenos Aires reunió a decenas de celebridades en cada fecha, pero la vivencia de María Becerra aportó una perspectiva distinta. Más allá de la puesta en escena y la producción monumental, su relato dejó claro que La Casita fue, ante todo, una fiesta intensa que ella decidió vivir sin filtros.