El Gobierno de Estados Unidos y autoridades venezolanas comenzaron a discutir la posibilidad de exportar petróleo venezolano a refinerías estadounidenses, un tema que surge pocos días después de la incursión militar que terminó con la captura de Nicolás Maduro y marcó un nuevo rumbo en las relaciones entre ambos países.
Según fuentes consultadas por agencias internacionales, funcionarios de Caracas y Washington ya mantienen conversaciones sobre cómo desbloquear y comercializar millones de barriles de crudo que Venezuela tiene almacenados, pero que no ha podido vender debido a un embargo impuesto en diciembre por el presidente Donald Trump.
El objetivo de los acercamientos es redirigir ese petróleo hacia refinerías estadounidenses, especialmente las ubicadas en la costa del Golfo, que históricamente procesaban el crudo pesado venezolano antes de las sanciones. Esto implicaría un cambio importante respecto al flujo tradicional de exportaciones, que había estado dominado por China en la última década.
La petrolera estatal venezolana PDVSA ya ha tenido que reducir la producción porque no cuenta con espacio suficiente para almacenar el crudo que no puede exportar, y existe presión para encontrar pronto soluciones que eviten recortes adicionales.
Desde la administración de Trump han defendido que es posible reactivar rápidamente el sector petrolero venezolano y que hay herramientas para impulsar la producción, aunque expertos del sector señalan que la infraestructura del país está deteriorada por años de falta de inversión y que su recuperación requerirá grandes inversiones y tiempo.