ESPERA JUSTICIA HACE 38 AÑOS

La otra Patria: lo estaquearon por pedir comida

Es la historia de Rubén Darío Gleriano, ex combatiente. Denunció al Ejército cuando terminó la “colimba”. Entrevista por AM 550.
domingo, 21 de junio de 2020 · 00:00

Tenía 18 años. Estaba en la Guerra de Malvinas, como tantos jóvenes argentinos. Lo llevaron para pelear por la Patria. Pero esta historia, del 27 de mayo de 1982 -4 días antes de su cumpleaños- se trata de su pelea por sobrevivir: lo estaquearon por pedir comida, tenía hambre. Hacía 2 días que no probaba bocado. Ni seco, ni duro ni frío. Nada. Pero lo consideraron insubordinado y lo castigaron. Una tortura “común” en las prácticas del Ejército, aseguran. Se olvidaron de ir a buscarlo. Se salvó de milagro, cuenta él, porque lo rescataron sus compañeros, clase ‘63.

Cuando volvió de la guerra, no pudo denunciar, tuvieron que pasar muchos años. Hoy, 38 años después, su causa es una de las más abultadas -con más de 100 denuncias- que espera justicia por parte de la Corte Suprema de la Nación. Incluso, ya llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.   

La otra Patria es la historia de Rubén Darío Gleriano, excombatiente conscripto de Mar del Plata.

“El 25 de mayo, día patrio, después del chocolate a las 10,30 de la mañana, no nos trajeron la comida por un problema del camión.  Era 27 de mayo y decidí ir a buscar comida”, rememora Gleriano, en una entrevista por AM 550. Su conducta la consideraron inapropiada. “Ellos la llamaban calabozo de campaña, pero en la jerga de guerra se dice estaqueo. Te estaquean en el suelo. Conmigo el error fue muy grave no sólo por el castigo, sino por dónde y cómo. Se dio la orden de estaquearme pero nunca más se dio la orden de irme a buscar. Eso se llama abandono de persona”, relató el ex soldado, quien durante muchos años fue el presidente del Centro de Ex Combatientes de Mar del Plata y es actualmente el presidente de la Asociación Nacional de Deportes para Veteranos de Guerra de Malvinas.

Escuchá la entrevista completa, en el programa Cambio de Aire, por AM 550:

Por esa definición de “abandono de persona” se constituyó, muchos años después cuando le tomaron la denuncia -en el 2006- la causa madre a la que se le sumaron cientos de denuncias similares, considerados crímenes de guerra y por ello su vigencia para la investigación.

“A mi me estaquearon más o menos a las 4 de la tarde y mis compañeros me rescataron a las 12,15 de la noche. Casi 8 horas. Me desvaneció el frío y el hambre”, contó Gleriano, quien recuerda los horarios porque llevaba entonces dos relojes. Uno de agujas, recuerdo de su padre y en la medida que pasaban las horas, la poca conciencia que le quedaba la trataba de fijar en esas agujas. Rememora que poco antes de las 19, ya se le perdían de vista las agujas. “Las veía cada vez más lejos”, dice.
Había pasado casi 3 horas de permanecer tieso, boca abajo y sin más ropa que la que llevaba puesta, cubierto por un tipo poncho.

Su causa está viciada. “No sólo ese error se cometió, sino que además me estaquearon al lado de 150 tanques de combustible. Había un bombardeo naval, yo rogaba que no explotara. Si uno piensa que tiene que morir, piensa que tiene que ser rápido, un balazo o una bomba, pero no quemado ni ahogado”, relata.

Por momento, su relato pareciera de un tercero, que lo está leyendo de un libro y da vuelta la página. ¿Por qué pedir comida podía ser considerado un acto de indisciplina?, se le preguntó. Y lo explicó así: “porque era una vergüenza pedirle comida a otra fuerza, a mi no me dio el Ejército, sino Infantería de Marina”. Ese fue su pecado.

Cuando regresó a Buenos Aires, Gleriano tuvo que seguir haciendo la “colimba”, como se llamaba al servicio militar obligatorio. Servicio que lo derrocó Omar Carrasco, un soldado neuquino, también de 19 años como él pero que pagó con su vida, en un cuartel de Zapala, en 1994. En ese entonces el jefe del Ejército era el general Martín Balza, también veterano de Malvinas. Pero eso es harina de otro costal. O quizás no. En definitiva, se trata de no “naturalizar” el autoritarismo de las fuerzas nacionales. Las de la Patria.

De la tortura de Rubén Darío Gleriano pasaron 38 años. “Soy optimista sobre los resultados de la causa, desde el momento en que volví y los pude denunciar. Siguen negando los hechos, personajes nefastos de lo peor que han pasado por la Argentina”, asegura.

Los principales acusados por la tortura a Gleriano, revestían entonces como subteniente Alemansor, cabo primero Salicas y cabo Pedro Valentín Pierri; algunos de ellos hasta hace muy poco fueron funcionarios en la Dirección General de Escuela de la provincia de Buenos Aires, con sede en La Plata.

“Soy de creer que esto va a llegar a su final. Si no lo veo yo, lo verán mis hijos o mis nietos, pero quiero que se sepa la verdad porque mintiendo, ensucian más la causa Malvinas”, sentenció.

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