Importaciones

Por un error de cálculo, el Gobierno paga un 40% más caro el gas que llega por barco a Bahía Blanca

martes, 24 de febrero de 2015 · 10:00
A partir de la caída del precio internacional del crudo, que en la práctica termina definiendo el valor de la mayoría de los productos derivados o asociados al petróleo, en el Gobierno se ilusionaron con poder reducir de forma significativa el costo de las importaciones de energía. Esa presunción se empezó a materializar durante los últimos meses de 2014 e inicios de este año, pero sólo parcialmente.
Es que a raíz de la metodología elegida por Enarsa -la empresa estatal de energía- para determinar el precio del gas natural licuado (GNL) que se importa, la baja de la cotización internacional del petróleo no terminó de trasladarse en toda su dimensión al importe que paga el Estado por el gas que llega por barco a las dos terminales regasificadoras instaladas en el país.
En rigor, la fórmula para calcular el precio del GNL que se compra para la terminal de Escobar depende, fundamentalmente, de la evolución del petróleo Brent, tal la denominación del hidrocarburo que se extrae en el Mar del Norte. Por ese motivo, el Gobierno logró bajar, desde junio del año pasado a febrero de este, de 15/16 dólares a alrededor de US$ 10/11 por millón de BTU (MMBTU) el gas destinado a esa terminal. La reducción sigue la línea trazada por el Brent, que pasó de pagarse en Londres a 110 dólares en junio a perforar la barrera de los US$ 50 en enero pasado, con una baja en apenas seis meses de más del 100 por ciento. Ayer cerró a 58,90 dólares por barril.
Sin embargo, la base de cálculo para determinar el precio del GNL que se regasifica en Bahía Blanca -en el buque de Excelerate amarrado en el muelle de la compañía petroquímica Mega- está ‘atada’ a la evolución del Henry Hub, la cotización del gas en EE.UU. El valor de cada cargamento de gas licuado que despacha en esa terminal se fija, entonces, en función de ese indicador más un plus (premio) que propone cada proveedor de GNL en la licitación. El que ofrece el premio más bajo, gana.
Lo que sucede es que, si bien registró una caída desde noviembre, la retracción del Henry Hub no ha sido tan marcada como la del petróleo. El 1° de diciembre se pagaba US$ 3,56 por MMBTU. Ayer cerró a 2,90 dólares. Lo mismo sucedió con el GNL que compra la Argentina para Bahía Blanca: de US$ 16 bajó a US$ 13/14 por MMBTU, según confirmaron a El Inversor Online dos traders que sigue de cerca la evolución de precios del mercado energético.
Lo curioso, en definitiva, es que el Estado, a través de Enarsa, termina pagando dos precios divergentes por un mismo producto. Es más, por la complejidad de su operación (el calado del río Paraná exige usar barcos de menor envergadura), la operación de la terminal de Escobar es más costosa, por lo que lo lógico sería que el precio del GNL destinado a esa planta sea más caro. En la práctica sucede exactamente lo contrario: el precio del gas que se inyecta en Bahía Blanca es hasta un 40% más oneroso que el de Escobar.
El costo de las importaciones de GNL trepó en 2014 hasta los US$ 3561 millones, según datos de la Secretaría de Energía. Fueron alrededor de 100 cargamentos entre las dos terminales. "Si el Gobierno hubiese utilizado en Bahía Blanca la misma fórmula para calcular el precio del GNL que llega a Escobar, podría haberse ahorrado entre un 30% y un 40% de lo que gastará este año”, señaló un directivo de una empresa que se dedica al comercio de combustibles.
De acuerdo con su análisis, en 2015 la factura anual del GNL que se compra para Bahía Blanca podría rondar -en el caso que se mantengan los valor del Henry Hub- los US$ 1500 millones, por lo que se podría haber ahorrado hasta US$ 400 millones.
En rigor, el encargado de licitar la compra de GNL es YPF, que se hizo cargo de la tarea a fines de 2012 por mandato del ministro de Economía, Axel Kicillof. Sin embargo, la petrolera reestatizada realiza las compulsas en los términos que define Enarsa.

Fuente: El Inversor Online

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