Argentina se encuentra entre los cuatro países con el precio más bajo de la región

El mercado de los combustibles, el congelamiento y su “efecto psicológico”.

El jueves pasado los máximos directivos de las principales petroleras del país se reunieron con el Presidente Alberto Fernández. Uno de los temas que abordaron fue el precio de los combustibles y su considerable atraso. Cómo está Argentina respecto a otros países de la región?
martes, 21 de enero de 2020 · 01:03

En la reunión del jueves pasado el mandatario aseguró que por ahora se mantendrá el congelamiento, ya que el contexto internacional no ameritaba un ajuste. No obstante, solicitó a las empresas que le acerquen una propuesta “lógica” para desactivar el freno y evaluar un ajuste.

Llegar a una propuesta “lógica” del precio de los combustibles es un enorme desafío en el actual contexto. Luego de los sucesivos aumentos durante el 2018 y 2019 el mercado de los combustibles registró la mayor contracción desde el 2013. En este sentido, la propuesta empresarial no solo debe contemplar el atraso sino el “efecto psicológico” del cual el Poder Ejecutivo deslizó en esa reunión.

A mediados de diciembre, las compañías consideraban un atraso del orden del 10%, tomando un dólar mayorista a $ 60 y el petrolero Brent a U$D 62 el barril. En la actualidad, las variables no cambiaron mucho, el dólar de referencia para esta operación se ubicó en $ 60,06 mientras que el petróleo Brent -luego de la escalonada que tuvo por los conflictos de Medio Oriente- se posicionó en la banda de los U$D 65 el barril (hoy lunes cerró a U$D 65,13).

Otro análisis a tener en cuenta es conocer como están los combustibles en el resto de los países, y en especial en la región. El sitio GlobalPetrolPrice realiza el seguimiento de los precios minoristas en más de 150 países, analizando los cambios que los gobiernos realizan sobre los impuestos y regulaciones.

Según el sitio que actualiza los datos todos los lunes, el precio promedio en el mundo para una nafta premium (octano-95) es de U$D 1,12 por litro. Como regla general, los países más ricos tienen precios más altos mientras que los países mas pobres y los que producen y exportan petróleo tienen precios significativamente mas bajos. Argentina no es un país rico, pero tampoco es pobre -por lo tanto- sería correcto ubicarlo en el promedio de los 150 países.

Cabe destacar que las diferencias de precios entre países se deben a los diversos impuestos y subsidios. Para establecer una comparación con estados similares, se abordaron los precios de los combustibles de los cinco países limítrofes con Argentina (regional), y otros cinco no limítrofes del mismo continente.

De primer análisis, observamos que un litro de nafta premium en Argentina cuesta U$D 0,955 mientras que el valor promedio para los países de la región es de U$D 1,041 por litro. En cambio, al utilizar la misma lógica con los países no limítrofes se arriba a la conclusión que el valor promedio por litro es menor (U$D 0,860) que el precio local del surtidor (U$D 0,955).

 

En síntesis, de los 10 países relevados, Argentina es uno de los cuatro países que mantiene el precio de los combustibles por debajo del promedio regional y mundial, lo que justifica -de alguna manera- el pedido de las compañías petroleras

También hay que contemplar que en el actual escenario, un aumento significa un impacto directo al bolsillo de la población que generará indefectiblemente en un cambio de conducta del consumidor.

Al abrir el juego y utilizar el concepto de “efecto psicológico”, lo que hizo Alberto Fernández fue pasar la dificultad a los empresarios. La “propuesta lógica” no solo debe estar centrada en el retraso de los combustibles, sino el impacto que un aumento en este contexto genera en la economía local.

Lo cierto, es que un aumento en las naftas impacta en el precio del gasoil y éste en el transporte, en la industria primaria y en las manufacturas. Argentina tiene un leve atraso respecto de las variables de mercado como también de los precios de la mayoría de los países latinoamericanos. Un enorme desafío para el gobierno y una asignatura pendiente para los empresarios.

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