LA AGENDA QUE NO EXISTE

La pandemia se lleva las reservas

La falta de una política hidrocarburífera de largo plazo generó el retraso del crecimiento de las reservas del país. Los dueños de las concesiones se preocuparon más por la producción que por las reservas.
lunes, 28 de septiembre de 2020 · 10:10

La falta de un verdadero liderazgo en política energética está dejando a la industria sin un horizonte de mediano y largo plazo. Al ritmo de actividad actual que muestran las cuencas, este año no se podrá certificar ni un metro cúbico de reservas. Cuando se compara la evolución de las reservas en los años con actividad plena se concluye que los gobiernos provinciales priorizaron la producción por sobre la inversión en exploración.

Si bien cada estado provincial controla la cantidad de petróleo o gas que las operadoras extraen del subsuelo para cobrar mensualmente las regalías; también es responsable de controlar e incentivar las inversiones de exploración de las áreas de concesión.

Las reservas comprobadas de petróleo en el 2018 fueron de 379.795,80 Mm3, incrementándose tan solo el 1,1% en el 2019. Lo mismo sucedió con el gas natural, de 371.565 MMm3 de reservas comprobadas en el 2018, solo se llegaron a sumar 5.143,62 MMm3 de reserva en el 2019.

Lo cierto es que las inversiones de los últimos años posibilitaron revertir la tendencia declinante de la línea de producción. Al comparar ambos períodos, de plena inversión y actividad, se observa que las reservas probadas de petróleo y gas solo se incrementaron el 1%; mientras que las reservas probables y posibles continuaron cayendo considerablemente.

Los datos ratifican la idea que los gobiernos provinciales priorizaron la producción por sobre las inversiones de exploración. Por otro lado, si consideramos este año los resultados que generó la pandemia y las políticas aplicadas en la economía, se tendrá como resultado que la mayoría de las productoras suspendieron las campañas de exploración haciendo sumamente difícil sumar nuevas reservas a las áreas hidrocarburíferas.

La falta de una visión de mediano y largo plazo permitió que la industria se centrara en estos diez meses en discutir únicamente los incentivos a la producción, la apertura de paritarias, el impuesto a la riqueza, o simplemente el aumento a las naftas.

Las inversiones a nivel global analizan las políticas de cada gobierno, pero también toman en cuenta los reales activos que ostentan las compañías petroleras.

Este dato no es menor. En el mundo corporativo las empresas valen más por los activos que por el petróleo o gas que extraen del subsuelo. Cuanto más reservas probadas y probables puedan certificar, mayor valor tendrá el área y mayor valor tendrá la acción de esa empresa en los mercados.

Es real que el riesgo país es un indicador que influye en la posibilidad de adquirir un préstamo a menor tasa, pero también es cierto que nadie otorgará un crédito o querrá asociarse a un proyecto sin reservas probadas.

De los 12 meses que tiene un año, solo 60 días afectaron en forma directa las actividades en las áreas petroleras. El resto de los meses será un indicador para evaluar el resultado que generó cada provincia para certificar nuevas reservas.

Cuando el país pueda regresar a la normalidad y el consumo energético supere la oferta interna, será lamentable escuchar que la pandemia, también se llevó las reservas petroleras del país.

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