OBLIGACIONES NEGOCIABLES

Semana clave para YPF; se definirá sobre su deuda

Se conocerá si la empresa nacional logra reestructurar la deuda y evitar el default. El tiempo podría jugar a favor, siempre y cuando la nueva gestión tome en cuenta las condiciones de los bonistas.
lunes, 8 de febrero de 2021 · 00:00

El pasado viernes, supuestamente era la fecha anunciada por YPF para cerrar el acuerdo con los bonistas, pero las cosas no fueron del todo bien y a última hora se anunció que “formalmente la operación tiene preestablecida una fecha de aceptación”.

La compañía estatal no estaría obteniendo el consenso necesario de los principales fondos, lo que llevaría al Comité de Dirección a realizar una cuarta y última propuesta antes de caer en un default.

El viernes por la noche, este medio consultó a varios operadores financieros que coincidieron que “a Nielsen le ataron las manos” y ahora los fondos aguardan “otra propuesta que tendrá fecha límite el 12 de febrero”.

“La compañía tiene la potestad de cambiar la fecha” aseguró un operador, para luego aclarar que “la finalidad es continuar negociando con los representantes de los fondos Fidelity y BlackRock”, los más duros en esta batalla por la reestructuración de la deuda.

Por otro lado, confirmó que YPF recibió hace pocos días el apoyo del 13% de los bonistas y, en todo caso, “este tiempo juega a favor de la negociación”.

Según algunos medios especializados, el frente de batalla se centra con el fondo BlackRock, que para quienes no lo conocen es el segundo accionista privado de YPF y el representante del 45% de los títulos que vencen el próximo mes.

Comprendiendo este panorama, es lógico pensar que los bonistas conocen muy bien la situación histórica y actual de YPF, lo que lleva a pensar que el rechazo a las actuales propuestas conlleva un mensaje implícito de “solución balanceada”.

Los fondos entienden que el alto endeudamiento en moneda extranjera que presenta la mayor empresa petrolera del país se generó durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, cuando Miguel Galuccio se encontraba al frente de la petrolera con el objetivo de poner en valor la formación Vaca Muerta.

Las inversiones realizadas durante esa época, seguido de los resultados pocos eficientes, imposibilitaron generar las divisas necesarias para abonar las obligaciones internacionales. En este punto, los fondos consideran que el mismo Gobierno que tomó la deuda ahora pretende reestructurar la totalidad, pagar solo lo que ellos consideran y continuar refinanciando las pérdidas.

La realidad es que mientras la gestión Nielsen negocia en distintos frentes, la acción de YPF cada vez vale menos en el mercado. La preocupación de los bonistas es que una empresa privada con menos activos cotiza 50 veces más que la empresa estatal.

Para tener una dimensión del valor y la capacidad de repago, los tenedores de deuda consideran que la compañía debería valer U$D 8.000 millones, pero de acuerdo con su cotización en el mercado, el valor de la empresa madre de la industria petrolera apenas alcanza los U$D 1.800 millones.

Para los representantes de los bonistas, el marco regulatorio implementado por la gestión de Alberto Fernández dejo de ser una preocupación para ser un indicador de cambio de rumbo. Desde el cepo cambiario pasando por la política tarifaria y el cambio de Guillermo Nielsen por Pablo González son señales que advierten el cambio de rumbo de la administración federal.

Sobre este escenario, la desconfianza en la nueva gestión es una de las mayores preocupaciones de los fondos. Por los comentarios que trascendieron, los bonistas analizaron por estos días las debilidades técnicas y políticas de la próxima gestión y concluyeron que la compañía se convertirá en rehén de las luchas internas de la coalición gobernante con la consiguiente amenaza de alejarse cada vez más de la visión del establishment internacional.

Sin embargo, para entender desde donde se analiza esta posición, es preciso también saber que Larry Fink, CEO de BlackRock, fue uno de los promotores del nuevo presidente de Estados Unidos y un entusiasta de la política que llevó adelante Mauricio Macri durante los cuatro años de gobierno.

En definitiva, YPF se convirtió en el jamón de un sándwich que dice ser de jamón crudo, pero en los mercados se cotiza como mortadela. Una comparación que puede doler a muchos, pero no deja de tener un sesgo de realidad.

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