SE TUVO EN CUENTA LA VIOLENCIA DOMÉSTICA

Mató a su padre, en Zapala, y fue absuelto

El 26 de enero del año pasado apuñaló y decapitó a Orlando Jara. Los jueces tuvieron en cuenta que la familia vivió "20 años de violencia" doméstica y de género.
jueves, 18 de febrero de 2021 · 15:57

Un tribunal de Zapala absolvió a Fernando Federico Jara del asesinato de su padre Orlando, ocurrido en enero del año pasado en esa localidad. Lo hizo luego de un pormenorizado estudio de los casi 20 años de violencia doméstica y de género que vivió la familia Jara. “Actuó en legítima defensa propia y de su familia”, aún “cuando cometió el error de creer que su padre estaba a punto de hacerse de un arma para matarlos a todos”, coincidieron los jueces.

Carolina González, Bibiana Ojeda y Diego Chavarría Ruiz declararon a Fernando Jara, por unanimidad, no responsable del delito de homicidio agravado por el vínculo (parricidio) por el que fue llevado a juicio.

El parricidio que conmocionó al país, ocurrió en la mañana del 26 de enero del año pasado. Esa madrugada, Orlando Jara llegó borracho a su casa luego de una noche en el casino. Golpeó a Hilda –su esposa- y armado con un chuchillo subió las escaleras gritando que iba a matar a sus hijos. Fernando asumió la defensa de su familia y la propia. Evitó un certero “facazo” al abdomen y golpeó fuertemente a su padre hasta echarlo de la casa. Orlando llamó por teléfono a un oficial penitenciario de apellido Torres y le advirtió a su familia que le había pedido una pistola calibre 45 para matarlos a todos. Al rato Fernando vio llegar el auto y “se representó que Torres venía a traerle el arma”. Entonces lo apuñaló y finalmente lo decapitó.

La jueza González, a cargo del primer voto, explicó que el asesinato de Orlando Jara (al que calificó como el “tirano de la casa”, según la doctrina alemana) “fue el final”, pero “hay una historia anterior que tiene que ser contada”.

Enumeró varios episodios de violencia protagonizados por Jara a lo largo de los últimos 20 años:

“Una vez golpeó en la cabeza a Hilda (su esposa) con un cuchillo y amenazó con matarla”.
“Estando Hilda embarazada de cinco meses, le retiró la silla cuando iba a sentarse y producto de su caída perdió el embarazo”.
“Otra vez amenazó con matar a su esposa con un rifle”.
“En otra oportunidad la golpeó con una manguera”.
“Una vez intentó meterla dentro del lavarropas”.
“Cierto día roció con combustible a su esposa y a sus hijos y amenazó con quemarlos”.
“Les quemó un televisor, una computadora y una guitarra”.
“Le tiró a su esposa un vaso por la cabeza”
“Le exigió a su hijo recién llegado de una misión de Paz que le entregue todo el dinero para irse al casino”.
“Otra vez fue expulsado de la casa, pero regresó se sentó a la mesa con un cuchillo y les dijo que de ahí no se iba a mover”.
La jueza recordó también que Orlando Jara obligaba a sus hijos varones a “que le peguen a su madre”, y estos “ponían su cuerpo para evitar que Hilda sea golpeada”.

“Sin dudas que hay que valorar este caso como un caso de violencia doméstica, producto de la violencia de género. En la última foto, Orlando es la víctima de un homicidio, pero en la historia de 20 años de violencia, es el agresor; es el “tirano de la casa”. “Toda la familia estaba ante una agresión continua” y el día del asesinato “Fernando no solo buscó defenderse él mismo, sino defender a toda su familia, y no tenía otra opción: era la muerte de su agresor o la muerte de toda su familia”.

“Plantear otra salida, es no evaluar este caso con perspectiva de género”, afirmó la magistrada.

Diego Chavarría Ruiz mencionó los “permisos excepcionales para matar” establecidas en la ley como causa de justificación. Y consideró que Fernando Jara actuó en una “legítima defensa putativa”, cuando se representó que “su padre estaba a punto de obtener el arma con la que iba a matarlos a todos y cumplir con su amenaza”.

 

 

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