Mediante un procedimiento abreviado impulsado por el Ministerio Público Fiscal, tres personas fueron condenadas por la venta y tenencia de drogas en la ciudad de Neuquén. La causa se inició a partir de denuncias anónimas y una extensa tarea de vigilancia del Departamento Antinarcóticos, que permitió desarticular un punto de comercialización en el barrio San Lorenzo Norte.
La escena se repitió durante meses en una vivienda del barrio San Lorenzo Norte: movimientos breves, intercambios rápidos y una dinámica conocida en el ambiente del narcotráfico barrial como “pasamanos”. Detrás de esa postal cotidiana, la Policía ya estaba mirando.
La investigación que terminó con tres condenas por microtráfico comenzó de manera silenciosa, a partir de denuncias anónimas que activaron el trabajo del Departamento Antinarcóticos. Durante 78 horas de observación encubierta, los efectivos registraron 195 movimientos compatibles con la venta de estupefacientes. Cada ingreso y salida sumó una pieza más a un rompecabezas que se cerró a comienzos de noviembre.
El 7 de noviembre de 2025, el Ministerio Público Fiscal formuló cargos contra Valeria Andrea Prieto, Aarón David Sosa Zidan y Lautaro Della Longa. En un primer momento, la acusación fue por comercio de estupefacientes agravado. Sin embargo, el avance de la investigación y el análisis detallado de la prueba permitieron reformular la calificación legal y arribar a un acuerdo de procedimiento abreviado.
Según expuso el asistente letrado Bruno Miciullo, Prieto y Sosa Zidan comercializaron drogas desde la vivienda investigada al menos entre julio y noviembre de 2025. Prieto tenía un rol central: organizaba la actividad, resguardaba el dinero y las sustancias. Sosa Zidan, en tanto, colaboraba en la venta directa al público.
El golpe final llegó con el allanamiento realizado el 6 de noviembre. En el interior de la casa se secuestraron envoltorios de cannabis sativa y clorhidrato de cocaína, una balanza de precisión y más de 1,3 millones de pesos en efectivo, elementos que terminaron de consolidar la acusación fiscal.
En el caso de Lautaro Della Longa, la fiscalía lo desvinculó del comercio de estupefacientes, pero le atribuyó otros delitos. En su domicilio se hallaron drogas, una pistola calibre 380 apta para el disparo, municiones y dinero en efectivo, sin contar con la autorización legal correspondiente. Por ese motivo, fue acusado por tenencia simple de estupefacientes en concurso real con tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil condicional.
El acuerdo abreviado estableció condenas diferenciadas. Valeria Andrea Prieto recibió una pena de 4 años de prisión de cumplimiento efectivo y una multa de 45 unidades fijas. Aarón David Sosa Zidan fue condenado a 3 años de prisión de ejecución condicional y una multa de 22,5 unidades fijas. En tanto, Lautaro Della Longa recibió una pena de 3 años de prisión condicional.
Para quienes obtuvieron condenas condicionales, la Justicia impuso reglas de conducta estrictas: fijar domicilio, presentarse periódicamente ante la autoridad judicial, abstenerse del consumo de estupefacientes y someterse a evaluaciones médicas. En el caso de Della Longa, además, el dinero secuestrado será donado a una institución de bien público vinculada al tratamiento de adicciones.
Las defensas y los imputados renunciaron a los plazos de impugnación, por lo que la sentencia quedó firme en la misma audiencia. El acuerdo fue homologado por el juez Juan Guaita, cerrando así una causa que comenzó con denuncias anónimas y terminó con condenas que buscan marcar un límite al microtráfico en los barrios de Neuquén.