Un terreno abandonado que desde hacía tiempo generaba inquietud entre vecinos del barrio Provincias Unidas dejó de ser un punto crítico, en la zona noreste de la ciudad de Neuquén. La estructura precaria que se levantaba en el lugar fue demolida luego de gestiones realizadas en conjunto por la comisión vecinal, la Policía y el área de Limpieza Urbana municipal.
El espacio, ubicado sobre calle Río Mocoretá, presentaba un marcado deterioro: sectores incendiados, ausencia de techo en varias partes, maleza alta y construcciones improvisadas sin condiciones mínimas de seguridad. En ese contexto, el lugar era utilizado para pasar la noche y también como escondite de elementos vinculados a hechos delictivos denunciados en la zona.
La ubicación sumaba preocupación. A pocos metros funcionan establecimientos educativos y frente al terreno hay una plaza utilizada a diario por familias del sector.
Un foco que los vecinos venían marcando
La intervención no surgió de manera aislada. Desde la comisión vecinal se habían reiterado los planteos por movimientos frecuentes en el predio, ingreso de personas durante la noche y situaciones que alteraban la rutina del barrio.
A partir de esos avisos, se iniciaron gestiones para ubicar a los propietarios y avanzar con las autorizaciones necesarias que permitieran intervenir el lugar sin conflictos legales. Con los permisos obtenidos, el municipio aportó maquinaria pesada y personal para limpiar primero el terreno y luego avanzar con la demolición.
El comisario inspector Marcos Mazzone, coordinador de la Dirección de Seguridad Confluencia Zona Centro, explicó en AM550 que el trabajo se dio de manera articulada con los vecinos y el municipio:
“Con la comisión vecinal venimos haciendo trabajo coordinado, con personal de limpieza urbana de la ciudad detectamos un lugar abandonado. Buscamos a los dueños y con los permisos pertinentes”.
Derrumbe y limpieza total
Las tareas comenzaron con el despeje de basura y maleza acumulada. Después, las máquinas derribaron las estructuras que todavía quedaban en pie. El objetivo fue impedir nuevas ocupaciones y eliminar un espacio que, por su estado, representaba un riesgo tanto para quienes ingresaban como para el entorno.
Desde la fuerza indicaron que el sitio no reunía condiciones para ser habitado y que, por su configuración cerrada y con acceso vehicular, facilitaba actividades ocultas a la vista de quienes circulan por la zona.
Qué pasará con el terreno
Con la demolición finalizada, el predio quedó completamente despejado. El próximo paso será colocar un cerramiento perimetral y avanzar en su traspaso al Estado para definir un destino que evite que vuelva a convertirse en un punto de ocupación irregular.
Sobre esta etapa, Mazzone señaló:
“Ahora queda un predio vacío, limpio, va a tener un cerramiento y va a ser transferido al estado”.
La intervención forma parte de una serie de acciones orientadas a actuar sobre terrenos baldíos y construcciones abandonadas que, según los registros vecinales y policiales, suelen convertirse en escenarios de conflictos, daños y circulación de objetos robados. En este caso, el derrumbe modificó de forma directa un espacio que durante meses había sido motivo de quejas constantes en el barrio.