VACA MUERTA

El grupo mexicano Pemex pone en venta su parte en Repsol.

Había anunciado que los fondos iban a ser invertidos en el yacimiento de Vaca Muerta.
lunes, 5 de mayo de 2014 · 11:17
El largo conflicto del grupo petrolero mexicano Pemex con la dirección de la española Repsol, está a punto de concluir en la total ruptura. Pemex ha encargado a Credit Agricole a vender el 9,4% de su capital en Repsol, valorado en unos 2.400 millones de euros.
Cuando inició una ronda de filtraciones y trascendidos amenazando a Repsol con la desinversión de su participación, Pemex también anunció que los fondos resultantes iban a ser invertidos en el yacimiento de Vaca Muerta, shale de gas y petróleo, una fuerte inyección de capital que YPF esperaba con anhelo pero que hasta ahora no se concreto.
La enajenación de los títulos se produciría en dos etapas a corto plazo. Un 5% de las acciones, la mitad de la participación, se colocaría en un mercado que podría absorber la oferta con facilidad. Credit Agricole estudia como podrá vender el otro 5% sin que los títulos pierdan valor.
Hace cuatro años que Pemex, aliado con otros dos socios estratégicos españoles, Ssacyr y la Caisa, intentó apoderarse del control de Repsol en una pertinaz ofensiva contra Antonio Brufau, presidente de la petrolera española que fracasaron estrepitosamente. Este grupo fue apoyado activamente por el gobierno argentino.
Brufau, además de recibir un abrumador apoyo contra las maniobras de Pemex y sus asociados, inicio una contra ofensiva par aislar completamente a Pemex, lo que al final consiguió.
El presidente de Repsol, asestó un golpe definitivo a Pemex, que ha protagonizado numerosas acciones para tratar de desbancar a Brufau y, más recientemente, para intentar controlar las operaciones de Upstream, o sea la exploración y producción de hidrocarburos. La otra división principal son las de refino y marketing de petróleo, Dowstream.
La Junta aprobó por gran mayoría la operación de blindaje de Brufau un cambio estatutario para que cualquier operación de escisión, segregación o enajenación que suponga que la petrolera deje de ser una empresa integrada tenga que contar con el voto favorable de tres cuartas partes del Consejo de Administración y, posteriormente, del 75% la Junta General de Accionistas. Estas garantías adicionales afectan también a la liquidación de todos los activos dedicados a alguna de las dos divisiones o una parte sustancial de los mismos. 
Ante la Junta Brufau señaló que "no será la primera vez que nos enfrentamos a operaciones no muy transparentes. Estos riesgos están ahí, están hoy aquí, porque hay mucho ruido, mucha crítica que no se entiende bien”. Añadió que el Consejo de Administración "ha tomado conciencia de proteger a la compañía”.
Brufau hizo una declaración categórica: "El que quiera realizar el negocio tendrá que lanzar una OPA”, un desafió que ya formuló otras veces a Pemex. La petrolera mexicana, propietaria del 9,3% de las acciones,  votó en contra del blindaje pero señaló que no tenía previsto avanzar sobre el control del upstream.
Después de fracasar en varios intentos por derrotar a Brufau, los representantes de Pemex se embarcaron en una campaña de duras críticas contra la dirección de Repsol. Por eso, Brufau logró ayer que la Junta autorizara otro cambio estatutario por el que los consejeros de  están obligados a actuar "con solidaridad y coordinación". Los nuevos estatutos prohíben a los consejeros hacer públicas posibles discrepancias y puntos de vista críticos que no se hayan puesto de manifiesto antes en el seno del órgano de dirección de Repsol. Pemex quedó atada de pies y manos. Solo le quedaba irse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente:clarin

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