BARILOCHE

Cruzada solidaria a favor del ermitaño que vive en Collon Curá

Un vecino barilochense empezó ayudándolo y ahora apunta a hacer algo que mejore la calidad de vida del solitario hombre.
jueves, 22 de enero de 2015 · 11:28

 

Cuantas veces se escuchó contar la supuesta historia sobre la vida de aquel ermitaño hombre, que vive al costado de la ruta a Neuquén, en plena bajada del Collon Curá.

Se dijo que era un médico que tuve un accidente y que en él, falleció toda su familia y que por la depresión se quedó viviendo con poco en la zona del deceso. Sin embargo, no es así, según su propio relato.
Lo cierto es que ese hombre vive en el kilómetro 1508 de la ruta nacional 237, en una curva donde hay guardarrails que fueron colocados justamente por su presencia allí. Si los conductores prestan atención, hay una tarima donde se puede dejar ropa o alimentos, justo al lado de la ruta.
Él vive en una pequeña tapera, abajo, casi no se ve desde la 237. Pero si uno baja del vehículo, saluda, silba o llama, Libertador Argentino Aranea asoma su desvencijada barba y saluda, aguardando por la solidaridad de los eventuales conductores.
Uno de ellos es el vecino de Bariloche, Luis Barrales, quien por su actividad sindical en el gremio de los taxis viaja varias veces por mes a Cipolletti y otras ciudades y por ende, pasa por allí todo el tiempo, tanto a la ida, como en el regreso.
"Empecé dejándole algo de comida en la tarima. Luego le traía frutas del Valle o incluso hasta un poco de carne. Un día bajé a hablar con él y lo conocí, es muy amable y atiende a quienes quieran verlo respetuosamente y sin invadirlo”, cuenta Barrales.
"De tanto pasar y ver sus necesidades, es que pensé en hacer una movida solidaria, para mejorarle sus condiciones de vida. Obviamente, lo consulté con él y estuvo de acuerdo, ya que repito, la idea no es invadirlo ni incomodarlo, sino darle una mano”, agregó el solidario vecino.
En sus tantos encuentros con Libertador Argentino, Barrales lo fue conociendo y aprendiendo cosas de su vida. Argentino es hijo de puesteros de la zona. Sus padres trabajaron para la empresa Lahusen y desde que nació vivió con sus padres como puestero, siempre vivió así.
Le encantan los churrascos, lo vuelve loco la carne. Tal vez, la falta de costumbre es la explicación. No le gusta el pueblo. El propio Argentino supone que hace más de 20 años que está viviendo en ese lugar y el mismo lapso, que no visita Bariloche.
Ahí está cómodo, no quiere cambiar su vida. Por lo menos, eso ha expresado en reiteradas ocasiones. En su inmensa soledad lo acompaña un gato y se lleva bien con los jabalíes, a los que suele alimentar: "si uno no los ataca, no hacen nada”, cuenta.
Su edad es una incógnita, ya que Luis Barrales le preguntó en una oportunidad y dijo tener 60 años. Pero otra vez respondió 64 y habían pasado tan sólo semanas. Argentino dice que el tiempo lo maneja "así nomás” y hasta hace unos días suponía que estábamos en el mes de enero.
Tiene un hermano que cree que está vivo, que al parecer, trabaja en la zona de Dina Huapi o Ñirihuau.
No conoce los celulares ni nada de la tecnología. No tiene espejo, por lo que no se corta el pelo ni rasura su barba. Usa una tasa de un camión como palangana, donde lava sus ajadas manos antes de saludar a la gente que se acerca a visitarlo o a darle donaciones.
La policía va a verlo cada tres días para ver como está, cuando hacen el relevo de Piedra del Águila a Collon Curá. En realidad, le tocan bocina y aguardan a que salga y siguen. Si por alguna razón no se asoma, bajar a ver qué pasó.
A Argentino le gusta fumar a la noche, no toma y sabe leer. Arma tramperas para cazar liebres, escucha mejor del oído derecho que del izquierdo y se lo ve bien físicamente. Y algo increíble: soporta temperaturas de 15 o 20 grados bajo cero, sin mayor abrigo.
Actualmente duerme en una cama que desde ya, no es una cama, sino que son cajones que sostienen unas maderas, que sujetan un colchón de no más de 3 centímetros. Y pese a estar sólo en medio de la estepa, no quiere tener ¿por ejemplo? Un caballo porque sabe que no soportaría el crudo invierno.
Barrales le propuso ayudarlo y él aceptó. Es paradógico, pero está tan aislado que no sabía que si levantaba el pulgar era un símbolo de positivismo, hasta que Barrales se lo explicó. Sin embargo, habla con claridad y lee bien, por lo que pudo leer el cartelito que propone su asistencia.

El objetivo
"Al ver su estado real es que empecé a comentarlo en mi Facebook y se me ocurrió hacer esta movida solidaria. Armé el grupo de Facebook "todos por Argentino” y realmente ha tenido muy buena repercusión, están apareciendo numerosas donaciones”, relata Barrales.
"La idea es hacerle una casita nueva, de madera. Parecida a la estructura que tiene, con ventanas, baja, pero para que viva en mejores condiciones que ahora. Y estamos viendo de conseguir unos paneles solares para que tenga electricidad, escuche radio y para que tenga una heladera que ya conseguimos. O para que tome agua fresca aunque sea”, considera el impulsor de la cruzada.
Y agregó: "Yo no quiero que esto se mezcle con la política, por eso pedimos que las donaciones sean de corazón y no le pedimos anda a ningún funcionario, salvo que ellos anónimamente quieran aportar o participar. Estamos viendo si alguien puede conseguir y llevar una casilla rodante, ya que va a ir una doctora para ver su estado general de salud. Siempre que Argentino quiera y la doctora es especial para este caso, ya que tiene mucho tacto y sentido común”.
Con este objetivo, el próximo sábado 31 de enero, partirá un grupo de gente encabezada por el propio Barrales bien temprano para armar la casilla y ayudar a Argentino.
Hay gente que ofreció llevar tortas fritas, un maestro mayor de obras que coordinará el trabajo para que la casita esté bien hecha y no se filtre ni el frío ni el calor y están abierta la puerta para que cualquier voluntario se sume.
"Todo lo que sirva para aportarle a Argentino es bienvenido. Camas ya conseguimos, ahora estaría faltando ollas, una cocina a leña, algún camión para trasladar las cosas, traer la basura que él tiene ahí y además estamos necesitando un lugar de acopio donde siempre haya gente que recepcione las donaciones”, pidió Barrales.
La historia de Libertador Argentino Aranea es curiosa por donde se la mire. Hasta su nombre parece irónico, al ver cómo vive. Pero él es feliz así y la finalidad es respetar su voluntad, pero ayudándolo a estar mejor.

 

 

 

 

laangosturadigital

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