Cuarentena

El drama de las escuelas cerradas

La educación dejó de ser igualitaria. Depende de la situación de cada familia. Diferencias entre públicas y privadas.
viernes, 17 de abril de 2020 · 13:14

La severa restricción a la libertad que sufren los ciudadanos, maquillada por el deber sanitario y la necesidad de prevención, tal vez no tenga expresión más dramática que lo que está ocurriendo con los chicos.

Las escuelas están cerradas, y la respuesta del Estado para sostener la obligación de impartir educación, es relativa, con diferencias por escuela y por zonas. Hay, también, una brecha notable entre la educación gratuita y la paga, durante la larga cuarentena por el COVID 19.

En Neuquén, el Estado ha dispuesto la entrega de módulos alimentarios para cubrir una de las necesidades más imperiosas que cubrían las escuelas públicas, la de dar alimentación además de educación.

En estos días, está en pleno reparto otra partida de 10 mil módulos alimentarios (calculados para 20 días de raciones). En lo pedagógico, se distribuyen cuadernillos, de provincia y de Nación.

En los últimos días la provincia puso a repartir 1.500 cuadernos de tareas para el nivel inicial y 4.500 para el nivel primario. Hay asistencia virtual, también. Muy despareja, ya que no depende solo del emisor (los maestros) sino también de la recepción (si tiene o no computadora, si usa teléfono celular, e incluso, si tiene o no internet).

“Mi hijo está en quinto grado (escuela pública) y la seño manda tarea al grupo de WhatsApp. De los famosos cuadernillos de Nación no supimos nunca nada”, dice un padre que vive en el oeste capitalino, ciertamente preocupado.

Una mujer, con tres hijos en edad escolar en el hogar y que están inscriptos en escuelas privadas, informó que “hace 10 días, aproximadamente, empezaron a enviarles tareas, sobretodo a través de las plataformas de la escuela, o de Santillana, y también con clases vía Zoom (la plataforma para comunicaciones múltiples simultáneas)”.

El problema que tiene esta señora, en su hogar, es que tiene una sola computadora. “Nos peleamos por usarla, y a veces no se puede satisfacer a todos”, dice.

En general, la mayor asistencia remota está en quienes cursaban en escuelas o jardines de infantes pagos. Por supuesto, deben seguir pagando. Una mujer, que paga 6 mil pesos por mes para que su hija haga el preescolar, le destacó a este periodista que el mayor problema es que les envían material que hay que imprimir. Son pocos los que tienen en su casa una impresora.

En los casos de niños pequeños inscriptos en jardines maternales, el problema también existe. El testimonio de un padre que paga 12 mil pesos por mes, aunque ahora su niño está en casa, es ilustrativo. El jardín tiene una aplicación virtual, y en ella cargan diariamente los juegos didácticos, con instrucciones, para que los padres se hagan cargo de hacer la tarea de los docentes.

Lo último que se informó desde el Estado, fue este viernes, en Neuquén. Allí se informó que, respecto a los cuadernos de tareas recibidos desde Nación, se está repartiendo una segunda tanda de 63 mil a estudiantes de toda la provincia.

¿Es suficiente? ¿Es adecuado? Hasta ahora, la justificación es que la salud es lo más importante, y que los niños deben estar en su casa. Sin discutir esto, sin duda que habría que rever y sincerar la situación, porque, en la casa, hay miles de niños que apenas tienen una caricatura de escuela, muy lejos de lo que les convendría.

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