Cholila atraviesa horas límite. El fuego avanza desde dos frentes y deja a pobladores y parajes rurales en el medio de un escenario que cambia a cada rato. Por un lado, el incendio de Puerto Patriada volvió a activarse con fuerza. Por el otro, las llamas siguen su curso dentro del Parque Nacional Los Alerces. Entre ambos focos, viviendas, chacras y familias enteras siguen de cerca el comportamiento del viento.
En sectores rurales, el humo espeso cubre caminos y reduce la visibilidad, mientras brigadistas y bomberos intentan frenar un avance que no da tregua.
Focos que se acercan a zonas habitadas
En el valle Villa El Blanco, a unos siete kilómetros de Cholila por la Ruta 71, vecinos observan el fuego a corta distancia. La combinación de sequía, pinares y ráfagas de viento genera un comportamiento errático de las llamas, que por momentos avanzan con rapidez y luego cambian de dirección.
Durante el fin de semana, las columnas de humo de ambos incendios llegaron a verse en un mismo horizonte. Esa imagen marcó el nivel de cercanía entre los focos y encendió aún más las alertas en la zona.
La situación obligó a activar evacuaciones preventivas en algunos sectores. En la Ecoaldea se dispuso la salida de pobladores por precaución, mientras que otro foco descontrolado derivó en la evacuación de la población de Camilo Coronado, con avance del fuego en dirección a Cholila.
El incendio que volvió a empezar
Desde el Comité de Emergencia provincial confirmaron que el incendio de Puerto Patriada, que había sido considerado contenido en un alto porcentaje, volvió a estar activo en su totalidad. Los focos reaparecieron en zonas altas y luego descendieron hacia sectores bajos, donde la vegetación seca facilitó la propagación.
Esa reactivación modificó por completo el escenario previsto y obligó a redistribuir recursos en un terreno de difícil acceso.
Al mismo tiempo, dentro del Parque Nacional Los Alerces, otro frente se mantiene activo y se aproxima a sectores sensibles. Uno de los puntos de mayor preocupación se ubica a unos 650 metros de Bahía Rosales, con un comportamiento del fuego que depende casi exclusivamente de las condiciones meteorológicas.
Brigadistas en varios frentes
Más de 500 brigadistas trabajan en distintos puntos de la provincia, con refuerzos que llegaron desde otras jurisdicciones. Los Bomberos Voluntarios concentran esfuerzos en la protección de viviendas y estructuras, mientras los equipos forestales intentan frenar el avance en zonas de monte.
El terreno, la sequía acumulada y la presencia de pinares complican las tareas. A eso se suman jornadas extensas, humo constante y cambios bruscos en la dirección del viento.
Pobladores entre el fuego y la incertidumbre
En las áreas rurales cercanas a los focos, muchas familias preparan pertenencias, revisan caminos alternativos y siguen atentos cada parte que circula. La falta de precisiones sobre cómo puede evolucionar el fuego en las próximas horas suma tensión a una situación que ya es crítica.
Con dos incendios activos en extremos cercanos, Cholila queda en una franja vulnerable donde cada cambio en el clima puede modificar el mapa del riesgo. Mientras tanto, los pobladores miran el horizonte cubierto de humo y esperan definiciones en medio de un paisaje que ya no es el mismo.