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Jueves 15 de Enero, Neuquén, Argentina
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Destacan el rol clave de Neuquén en la paleontología mundial

El hallazgo de Yeneen houssayi, un titanosaurio que habitó el norte neuquino hace 83 millones de años, se suma a una serie de descubrimientos recientes que confirman la extraordinaria riqueza fósil de la provincia.

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Leonardo Filippi en trabajos de campo.

Neuquén vuelve a ocupar un lugar central en el mapa de la paleontología mundial. Un equipo de investigadores del CONICET anunció el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio saurópodo en la provincia: Yeneen houssayi, un titanosaurio herbívoro que vivió hace aproximadamente 83 millones de años, durante el Cretácico Superior. El estudio fue publicado recientemente en la revista científica Historical Biology.

El hallazgo no solo amplía el catálogo de dinosaurios conocidos en la Patagonia, sino que refuerza una tendencia cada vez más marcada: el crecimiento sostenido de nuevas especies descubiertas en Neuquén, una de las regiones más ricas del planeta en registros fósiles.

“Este dinosaurio se encontró hace bastante tiempo, pero su historia es muy particular”, explicó Leonardo Filippi, investigador del CONICET y primer autor del trabajo al programa Verano de Primera en AM550 y CN 24/7. Los restos fueron denunciados originalmente en 2003 por un integrante de Gendarmería Nacional, en una zona cercana a Rincón de los Sauces, pero las dificultades de acceso impidieron su rescate inmediato.

Yeneen houssayi, nueva especie de dinosaurio saurópodo que vivió hace aproximadamente 83 millones de años. Ilustración: Gabriel Lío.

Recién casi una década después, en 2013 y 2014, y gracias a la apertura de nuevos caminos en el área de La Invernada, los paleontólogos pudieron realizar campañas sistemáticas y extraer el material. “Las actividades en la zona nos permitieron acceder nuevamente al yacimiento y recuperar los fósiles”, detalló Filippi.

 

Un titanosaurio clave

Yeneen houssayi pertenece al grupo de los titanosaurios, los grandes herbívoros cuadrúpedos de cuello y cola largos que dominaron los ecosistemas hacia el final de la era de los dinosaurios. Según las estimaciones, el ejemplar medía entre 10 y 12 metros de largo y pesaba varias toneladas.

“Lo importante de este dinosaurio es que tenía gran parte de la columna vertebral preservada, con vértebras cervicales, dorsales, costillas, la cadera y la primera vértebra caudal. Son materiales realmente significativos para el estudio”, subrayó el investigador.

Restos fósiles de Yeneen houssayi.

El nombre del nuevo dinosaurio también tiene una fuerte carga simbólica. Yeneen proviene de la lengua del pueblo tehuelche y significa ‘espíritu del invierno’, en referencia a la zona del hallazgo. Houssayi rinde homenaje a Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina y fundador del CONICET. “En el contexto actual de la ciencia argentina, era oportuno hacer un reconocimiento a alguien que hizo tanto por el desarrollo científico del país”, afirmó Filippi.

 

Neuquén, una fábrica de nuevas especies

El descubrimiento de Yeneen houssayi no es un hecho aislado. En los últimos años, Neuquén fue escenario de numerosos estudios y descripciones de nuevas especies, especialmente de titanosaurios. “Hay muchas instituciones y colegas trabajando en la zona, pero lo más importante es que tenemos los afloramientos. En gran parte de la provincia, donde uno mira, puede encontrar fósiles”, explicó Filippi.

La nueva especie pertenecie al grupo de los titanosaurios, dinosaurios cuadrúpedos, de cuello y cola larga.

En el área de La Invernada, este nuevo dinosaurio se convierte en la tercera especie identificada, junto a Overosaurus paradasorum e Inawemtu oslatus. “Esto refuerza la hipótesis de que había una gran diversidad de titanosaurios en el norte de la Patagonia”, señaló el especialista.

Lejos de ser animales aislados, estos gigantes prehistóricos formaban manadas numerosas y eran los principales herbívoros de su tiempo. “No solo encontramos dinosaurios: hay cocodrilos, tortugas de agua dulce, peces. Ya no hablamos solo de fósiles, sino de un ecosistema completo”, agregó.

Cada nuevo hallazgo permite reconstruir cómo era el paisaje hace millones de años: ríos de agua dulce, vegetación abundante y condiciones ideales para una gran diversidad de vida. “Cada fósil es una pieza de un rompecabezas que nos ayuda a entender el pasado”, resumió Filippi.

Con este nuevo descubrimiento, Neuquén consolida su lugar como uno de los territorios más importantes del mundo para la investigación paleontológica, y confirma que su subsuelo todavía guarda secretos capaces de reescribir la historia de los dinosaurios

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