El verano 2026 arrancó con playas colmadas y un 95% de ocupación en Las Grutas, pero la postal turística convive con un riesgo que se repite cada temporada: los derrumbes de los acantilados. Las autoridades advierten que la inestabilidad de las rocas es un peligro latente y que los turistas deben extremar precauciones para disfrutar sin poner en juego su vida. La consigna es clara: respetar las recomendaciones oficiales y mantenerse alejados de las zonas críticas.
Las cuevas y formaciones rocosas que le dieron nombre al balneario son, paradójicamente, el escenario de mayor preocupación. Los desprendimientos se producen por acción natural, y en las últimas semanas hubo nuevos derrumbes que encendieron alarmas justo cuando la temporada comenzó a recibir visitantes masivos. La belleza del paisaje se transforma en amenaza cuando la gente busca sombra o instala carpas al pie del acantilado.
Medidas extremas para un riesgo extremo
Bomberos Voluntarios y especialistas trabajaron sin descanso: realizaron relevamientos con drones, provocaron derrumbes controlados y tallaron manualmente las rocas para evitar que caigan sobre los turistas. No se utilizan máquinas pesadas, porque la fragilidad del terreno exige precisión quirúrgica. Con cuerdas y herramientas, los bomberos se colgaron sobre los paredones para desmoronar sectores críticos antes de que lo haga la naturaleza. El Municipio de San Antonio Oeste y los guardavidas acompañan con señalización y advertencias constantes.
Desde el área de seguridad remarcan que la colaboración de cada visitante es vital. "La gente busca siempre el reparo del acantilado", advierten los guardavidas, y alertan que todavía hay quienes pernoctan bajo las rocas pese a las advertencias. El Municipio insiste: la inestabilidad es un fenómeno natural de la zona y no se puede eliminar, solo prevenir. Por eso, las medidas de control deben complementarse con conciencia ciudadana.
Recomendaciones que salvan vidas
Las pautas son simples, pero decisivas:
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No acercarse a los acantilados: ni para sombra ni para ganar espacio cuando sube la marea.
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Mantener distancia al caminar por la playa: siempre lejos de la base rocosa.
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No asomarse al borde superior: el terreno es inestable y puede ceder.
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Respetar carteles y guardavidas: las delimitaciones no son capricho, son prevención.
La temporada recién comienza y el movimiento turístico crece día a día. Las postales de playas llenas conviven con patrullajes, derrumbes voluntarios y advertencias que buscan evitar accidentes. La tensión está instalada: el atractivo natural que seduce a miles de visitantes es también el recordatorio de que la naturaleza impone sus propias reglas. En Las Grutas, la consigna es clara: disfrutar sí, pero con respeto y distancia de los acantilados.