NIDO BLANDO

Marianela y su obra-amor

Qué pasa cuando un espíritu inquieto se pregunta: ¿Puedo ser un agente de arte urbano? Pasa #PintandoNeuquén.
lunes, 12 de noviembre de 2018 · 13:00

Por Carla Barbuto

Llamamos a Marianela Tisberger y charlamos sobre cómo comenzó a golpear puertas en la ciudad para llevar su arte a las calles; de cómo intervino con su pintura las letras corpóreas de “Neuquén” -ubicadas en el Paseo Costero- y de cómo vuelve arte, 22 columnas en la estación de ómnibus de la capital neuquina.

“Pensé en qué bueno era si yo podía ser un agente de arte urbano y la verdad es que no es una cuestión ornamental. Mis diseños son orgánicos, blandos, circulares. Tienen que ver con pensar que al mundo lo va a salvar el amor y que tiene ese tipo de formas”, nos cuenta mientras interviene las columnas instaladas frente a cada ventanilla de la Terminal.

Golpeando las puertas del cielo

Marianela comenzó a golpear puertas para llevar su obra-amor a tantos espacios como se le permitiera y así nació “Pintando Neuquén”, una serie de intervenciones artísticas sobre monumentos o espacios públicos vandalizados o ignorados.

“Empecé golpeando puertas para poder hacerlo. Lo primero fueron las letras corpóreas de Neuquén, en la costa del río, y ahora la Terminal. Las letras de Neuquén fueron un lienzo que hizo que se abrieran otras puertas. Las primeras las golpeé, después fueron abriéndose”, recuerda.

Y casi como si pensara en voz alta, nos dice: “Si me vieras pintar, a veces, no se sabe si estoy bailando o pintando. Hay una interacción del movimiento, como un action painting. Porque lo que me identifica en las intervenciones urbanas es lo orgánico, lo circular”.

Tierra fértil

Desde hace 12 años Marianela vive en Neuquén. Nos cuenta que al principio se sintió como una sufriente, que su arte no encontraba lugar, que su golpetear puertas no resultaba. Pero hace un tiempo todo cambió.

“Creo que Neuquén ha aceptado el reto de mirar la vida desde otro lugar y es fabuloso. La ciudad es terreno fértil para nuevos proyectos. Como sucede con la tierra misma, los proyectos necesitan su tiempo, cuidado, riego...”, asegura con voz risueña.

Y continúa: “Neuquén es tierra fértil para casi todas las cosas. Tengo una gran alegría de vivir porque soy una artista para quien el arte forma parte de su cotidianidad. La abundancia viene a través del pico y la pala, mi guía es la expresión `amor, labor´. Si no le ponés amor, la labor se vuelve un trabajo”.

Nos despedimos y la imaginamos pintu-danzando alrededor de las columnas de la Terminal, pensando en qué puertas golpear para renacer con su arte-amor los espacios ignorados de la ciudad.

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