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Charito y Yaya: dos mujeres que se aventuraron

En tiempos de empoderamiento femenino y sororidad nos encontramos con Charito y Yaya, a quienes no les pesan los años ni las miradas. ¿Y cómo las encontramos? Con el motorhome de sus sueños con el que recorren las rutas del país.
Jueves, 13 de diciembre de 2018 a las 09:17
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Por Cecilia Russo

Dicen que viajando se fortalece el corazón....Y esta es la historia de “La Chaya”, un motorhome Mercedes Benz año ´70 que recuperó fuerzas gracias a una historia de amor. El nombre de "La Chaya" nace del juego de palabras entre Charito y Yaya, dos “abuelas" que se asentaron en Neuquén en los ’80, son pareja hace 6 años y juntas se descubrieron en las rutas argentinas.

Desde hace 3 años, buscando una casilla rodante para recorrer las rutas del país, se encontraron con este 608 motorhome que decidieron comprar, o como dijo Charito, "a mí me encantó de una. Era un sueño de toda la vida. Era la posibilidad de tener todo junto: casilla y vehículo”. Como toda aventura, el motorhome, al principio parecía grande, duro, difícil, imposible. Pero Yaya y Charito no conocen de obstáculos. Probaron el vehículo y fue amor a primera vista.

Foto: "La Chaya", en la última entrada del Portal de San Nicolás, Estero del Iberá.

“Ella me siguió en esta locura y así nos metimos”, cuenta Charito – o María del Rosario Testoni. Ex vicedirectora del CPEM 69 de Neuquén, nacida en Rosario y fanática de Colón de Santa Fe – luego de un mate. Por su parte, Yaya – o Mercedes – fue enfermera en el sector oftalmológico del Hospital Castro Rendón y es oriunda de La Rioja. Jubiladas ambas, comenzaron a cumplir su sueño de viajar, viajar y viajar, con un vehículo que “lleva el ritmo del viaje”.

“Este motorhome nos dio satisfacciones hermosas, hasta de poder meternos en lugares inalcanzables, como fue El Hornacal (Jujuy) que está a 4500 MSNM. Estuvimos a punto de llegar pero no pudimos por la altura. Ese fue el único momento; nunca nos abandonó”, relata Yaya, la copiloto que se encarga más de ver los mapas y llevar el control del mate durante el viaje porque su artritis le molesta un poco para manejar.

Foto: Sin GPS, ni Google Maps ni otra tecnología. Charito y Yaya se hacen camino. Aquí su hoja de ruta. 

Algún lugar encontraré

Sin GPS, ni Google Maps ni otra tecnología, junto a “La Chaya” van recorriendo caminos y se atreven a los senderos más inhóspitos, ya sea una cornisa en plena montaña o las intensas autopistas de Capital Federal o las calles de Puerto Madero.

Sus primeros viajes fueron en una casilla rodante a lugares de la Patagonia como Comodoro Rivadavia y la Cordillera. “Pero queríamos encarar destinos más lejanos y necesitábamos otro vehículo”. Con esa idea y con “La Chaya” a punto, llegaron al Noroeste del país, recorriendo Mendoza, La Rioja, San Juan, Catamarca, Salta, Jujuy, Santa Fe. Y, luego, decidieron que el siguiente destino sería la representante nacional de Las Maravillas del Mundo: pasaron por Buenos Aires, Zárate, los ríos Uruguay y Paraná, hasta encontrarse con las Cataratas del Iguazú.

“Medio en joda medio en serio, decimos que tenemos que llegar hasta México”, desafía Charito

Foto: La Cordillera, uno de los primeros destinos. Aquí, en el mirador de Villa Traful (Neuquén). 

Ellas – o el motorhome – llevan su ritmo: “A más de 80km/h no podemos ir. No vamos a las apuradas. Las estaciones de servicio son para cargar combustible, nada más; ni baño, ni cargar agua, ni comida, ni nada. Todo lo tenemos ahí. Entonces, en el camino nos encontramos con gente que nos marca bajadas al río u otros caminos alternativos. Vamos, paramos, descansamos, nos tomamos una cerveza, dormimos y arrancamos al otro día”.

“Si estamos en una ciudad donde no puede entrar el motorhome, lo dejamos y la recorremos a pie o en colectivo”. Así son sus destinos, donde pueden descubrir nuevos lugares impensados como El Hornacán (Jujuy) o las Termas de Fiambalá (Catamarca) o pasar cinco días en Chilecito (La Rioja). No hay tiempos, no hay estadías fijas, no hay kilometraje medido. Sólo ellas, la ruta y ´La Chaya”.

Al lado del camino

La Cordillera, con sus silencios y rincones, fue su primer viaje juntas: “Al no tener televisión, ni radio, ni nada que te distraiga, sos vos y la otra persona. Ahí te encontrás y charlás mucho más. Cuando estás en un lugar de 7 x 2 metros, no te queda otra que cuando algo no te gusta charlarlo y conversarlo. Ahí nos dimos cuenta que podíamos estar mucho tiempo juntas”, recuerda Charito.

Foto: “Ella me siguió en esta locura y así nos metimos”. Yaya y Charito en La Chaya.

“Somos distintas y somos muy parecidas. Somos amables, generosas, pero tenemos distintas paciencias. Cuando se nos rompe algo o no nos ponemos de acuerdo en el manejo del motorhome, decimos ¡listo! Es el último viaje. Nos dura un flash”. Si bien a veces el camino se pode difícil, Yaya y Charito saben cómo salir adelante.

De hecho, para afrontar los gastos de mantenimiento de “La Chaya” o para el presupuesto del próximo viaje, crearon un micro emprendimiento vendiendo mermeladas y otro alquilando un equipamiento de castillo inflable, metegol, plaza blanda para cumpleaños: “La Abuela Chaya”.

Por el camino iré soñando...

¿Se viene un nuevo destino? Quizás la ruta hasta a Ushuaia ¿Habrá una aventura más allá de las fronteras argentinas? Tal vez México ¿Habrá un libro que cuente estos viajes? No lo sabemos aún. Pero nada las detiene: Charito y Yaya marcan su ritmo de viaje.

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