En una controvertida resolución, la Justicia de La Plata concedió la prisión domiciliaria a Sofía Magdalena Pantoja, imputada por el asesinato de su esposo Jorge Pereyra, ocurrido en mayo de 2018. Actualmente, Pantoja reside a solo cuatro cuadras de sus hijas, quienes manifestaron temor por las amenazas recibidas desde la cárcel.
Las hijas de Pantoja denunciaron que su madre les advirtió: “vamos a terminar igual que papá”, generando una profunda angustia en ellas. Romina Pereyra, una de las víctimas de las amenazas, relató a un medio local que la presencia de su madre, junto con familiares que la respaldan, provoca un constante hostigamiento.
El crimen que conmocionó a La Plata ocurrió el 3 de mayo de 2018, cuando Jorge Pereyra, zapatero de 56 años, fue encontrado con múltiples heridas de arma blanca en su domicilio. El hombre presentaba un corte profundo en el cuello, otro en la mano y siete puñaladas en la espalda.
La policía llegó al lugar tras un llamado al 911 realizado por la exesposa de Pereyra, quien escuchó ruidos sospechosos. A pesar de estar separados y con una relación conflictiva, Pereyra y Pantoja compartían la vivienda por razones económicas.
Las investigaciones hallaron pruebas contundentes contra Pantoja, incluyendo rastros de sangre en su cama, su camisón y un guante de jardinería. Estos elementos motivaron su detención inmediata.
Ocho años después del homicidio, la causa avanza hacia un juicio por jurados previsto para agosto. Sin embargo, la decisión judicial de otorgarle prisión domiciliaria a Pantoja generó indignación en sus hijas, quienes expresaron su preocupación públicamente.
Romina Pereyra compartió en redes sociales su desesperación y cuestionó la medida: “Hace ocho años mi mamá asesinó a mi papá y ahora la Justicia le dio lugar para volver a su casa”. Además, advirtió que se trata de “una persona peligrosa por su personalidad”.
Las hermanas se distanciaron de su madre años antes del crimen, pero el asesinato profundizó la ruptura. Desde entonces, han sufrido amenazas constantes, incluso a través de llamadas desde la cárcel y contactos externos vinculados a Pantoja.
Debido a limitaciones económicas y falta de asesoramiento legal, no pudieron actuar como particulares damnificadas en el proceso judicial, lo que les impide acceder al expediente y ser notificadas sobre decisiones judiciales, incluyendo la concesión de la prisión domiciliaria.
Romina alertó que no cuentan con recursos para garantizar su seguridad y criticó que la justicia haya liberado a quien consideran una asesina, cercana a su domicilio y sin protección policial. Además, advirtió: “Si me pasa algo o si mi mamá se fuga, que se dé a conocer quiénes son los responsables”.
Por su parte, el abogado defensor de Pantoja, Bruno Strassera, indicó que ni la fiscalía ni la acusación particular objetaron la prisión domiciliaria, lo que según él demuestra que no existen riesgos procesales asociados a la liberación.